Con el 51,78% de los votos, el líder del PT asumirá su cuarto mandato presidencial. La jornada estuvo atravesada por denuncias sobre fallas en el transporte, la prórroga de los comicios por orden del Tribunal Supremo y una profunda polarización social.

RIO DE JANEIRO.- En una histórica y polémica jornada electoral, Luiz Inácio Lula da Silva logró imponerse en el balotaje presidencial de Brasil al obtener el 51,78% de los sufragios, superando por un estrecho margen al senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, quien cosechó el 48,22% de los apoyos. Con este resultado, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) concretará a sus 80 años un segundo mandato consecutivo y se transformará en el primer político en gobernar el país en cuatro oportunidades desde el Palacio del Planalto.
El nivel de participación ciudadana mostró un aumento respecto a la primera vuelta: la abstención se redujo del 21% al 19,21%, registrando la cifra más baja en las últimas dos décadas y sumando tres millones de votantes adicionales a las urnas.
Extensión de las urnas y controversia en el Supremo Tribunal
La jornada del domingo estuvo marcada por momentos de incertidumbre y disputas judiciales. A minutos del cierre formal previsto para las 17 horas, ambas campañas solicitaron prórrogas argumentando inclemencias climáticas en el sur del país y serias deficiencias en el transporte público en nueve estados. La coalición de Lula denunció falta de colectivos en bastiones clave como San Pablo y el estado de Bahía.
Ante la falta de pronunciamiento inmediato del Tribunal Superior Electoral (TSE), el juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, dictó una orden para extender las votaciones por dos horas en todo el territorio nacional. La medida provocó la suspensión temporal en la difusión de datos oficiales cuando apenas se había escrutado el 0,25% de los votos. Pese a las acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la oposición —que criticó la cercanía de Zanin con Lula—, el conteo definitivo se reanudó a las 19 y confirmó la victoria del candidato del PT.
El escenario internacional y el vínculo con la Argentina
El triunfo de Lula interrumpe la seguidilla de victorias conservadoras registradas recientemente en la región y consolida a Brasil como una excepción en el mapa político sudamericano. Durante la campaña, el presidente reelecto enfatizó la defensa de la soberanía nacional y rechazó iniciativas de alineamiento directo con Washington, descartando el ingreso de Brasilia al Escudo de las Américas y la declaración de facciones criminales como organizaciones terroristas para evitar injerencias externas.
La victoria del PT reconfigura también el panorama diplomático con la Argentina. Luego de que el presidente Javier Milei expresara abiertamente su respaldo a la candidatura de Flávio Bolsonaro, la relación entre las dos principales economías del Mercosur ingresa en una etapa de alta incertidumbre y con la necesidad de recalibrar los canales institucionales.
Los desafíos de un país polarizado
El mandatario reelecto asumirá la conducción de una nación profundamente dividida. En la antesala de los comicios, los estudios de opinión reflejaban que casi la mitad del electorado rechazaba a cualquiera de los dos candidatos principales.
A la división social se le suma un complejo tablero político en Brasilia: Lula deberá gobernar con un Congreso de mayoría opositora, una Corte Suprema desgastada por internas institucionales y la presencia consolidada de la fuerza política del bolsonarismo como principal bloque de contención parlamentaria.
