El Juicio a las Juntas Militares reveló los crímenes y violaciones a los derechos humanos y puso en evidencia el aparato represivo del Estado durante la última dictadura cívico-militar.
Nadie pudo volver a cuestionar la etapa más oscura y escalofriante de la historia de nuestro país luego de un 9 de diciembre de 1985 cuando la memoria y la justicia conformaron las bases de un país mejor.
El retorno a la democracia esperanzó a la ciudadanía con el enjuiciamiento y el castigo de los delitos cometidos por el Estado entre los años 1976 y 1983.
En ese recorrido apenas tres días después de asumir, el presidente Raúl Alfonsín decretó el juicio sumario ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas a los integrantes de las tres primeras juntas militares que usurparon el gobierno el 24 de marzo de 1976.

Una de las figuras políticas más comprometidas con los Derechos Humanos que creó la CONADEP e impulsó los juicios en un momento histórico donde era necesario pacificar el país aún con intentos de nuevos golpes militares.
Entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985, la Sala de Audiencias del Palacio de Justicia de la Nación fue escenario de las declaraciones de 833 personas, que rompieron el silencio de la historia para siempre. Durante 530 horas, ex-detenidos, familiares de las víctimas y personal de las fuerzas de seguridad expusieron cada detalle de las situaciones que atravesaron durante la dictadura.
La extensa nómina de acusados incluyó a los líderes de las tres juntas militares que dirigieron al país durante el denominado Proceso de Reorganización Militar.
En septiembre, la Fiscalía finalmente acusó a los procesados de homicidio, secuestro, tortura, robo, allanamiento ilegal y falsedad documental, en el marco de la ejecución de un plan sistemático concebido por la más alta jerarquía militar.
A partir de 709 casos presentados durante el juicio, el tribunal integrado por los jueces León Arslanián, Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma, Jorge Valerga Aráoz y Andrés D´Alessio dictó sentencia.

El 9 de diciembre se pronunció y entre otros veredictos condenó a Jorge Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta por su participación directa en graves crímenes cometidos durante la última dictadura argentina.
La acusación contra los ex comandantes tuvo un alegato que resuena en la memoria colectiva: “Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: Nunca más”.
En 1985 el juicio y la sentencia construyeron verdad y memoria. A 35 años de un hito histórico nos resta agregar cada día más y mejor Democracia. –
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