Después de ver las diez películas nominadas queda claro que estos Oscar no solo celebran cine. También reflejan el momento político y cultural que atraviesa el mundo. Hay grandes producciones, cine político, dramas íntimos y algunas sorpresas. Pero también hay categorías donde la competencia resulta incluso más interesante que en mejor película.
Iris Rodríguez Ventura (análisis) | Jorge Brizuela Cáceres (edición)
El Federal Noticias
Nominadas a mejor película

Sinners1
Dirigida por Ryan Coogler, mezcla el terror gótico sureño con una crítica social ambientada en los años veinte, en plena época de la prohibición, aunque su mensaje resuena con fuerza en el presente.
La historia presenta a un grupo de vampiros que intenta apoderarse de la prodigiosa voz de un joven predicador. En una de las escenas más reveladoras aparece Delta Slim, interpretado por Delroy Lindo, explicando el verdadero significado del blues.
Las actuaciones de los gemelos Smoke y Stack, interpretados por Michael B. Jordan, son excepcionales. La película funciona en dos niveles: por un lado es una historia de vampiros, por otro es una metáfora sobre la apropiación cultural. Los vampiros representan una estructura histórica de poder que consume la cultura negra mientras desprecia a quienes la producen.
Delta Slim le enseña al joven Sammie que el blues no es simplemente música. Es memoria, es dolor, es historia. La banda sonora compuesta por Ludwig Göransson mezcla blues tradicional con música contemporánea e incluso elementos de folk irlandés, algo que se vuelve especialmente poderoso en la escena de la inauguración del bar de los gemelos.
Vale detenerse en Miles Caton, que interpreta a Sammie. Su presencia en pantalla tiene algo muy particular: no solo actúa, sino que canta con una potencia y una sensibilidad poco comunes. Su voz se convierte en el corazón emocional de la película.
El blues nace donde falta la libertad.
Hay algo que Sinners entiende mejor que casi cualquier película de los últimos años: que la cultura popular negra en Estados Unidos no nació en la celebración sino en la herida.
El blues no surgió de la abundancia. Surgió del trabajo forzado, de la segregación, de los cuerpos que valían menos. Delta Slim se lo explica al joven Sammie de una manera que es también una clase de historia americana: el blues es la forma que encontró una comunidad para decir lo que no podía decir de ninguna otra manera. Es la lengua que nace cuando te quitan todas las demás.
Los vampiros no solo quieren la voz de Sammie. Quieren lo que esa voz representa: una forma de sentir, una memoria, una identidad cultural construida sobre siglos de dolor. Y la quieren sin la historia que la produjo. Sin el sufrimiento. Sin los que la crearon. Solo con el sonido. Eso es lo que Coogler llama apropiación cultural. No es el robo de un objeto. Es el robo de la historia que convierte ese objeto en algo poderoso.
La película también dice algo igualmente incómodo: que esa estructura de poder sigue existiendo. Que la industria musical, el entretenimiento y la cultura popular siguen beneficiándose del trabajo y del dolor de comunidades negras mientras esas comunidades son marginadas, empobrecidas y violentadas. Los vampiros cambian de forma pero no de naturaleza.
En el Mississippi de los años treinta, tener talento no te protegía. Ser extraordinario no te daba libertad. Eso es lo que canta Sammie. Eso es lo que escuchan los vampiros. Y eso es lo que Coogler quiere que el espectador recuerde mucho después de que terminen los créditos.

One Battle After Another [GANADOR]
Dirigida por Paul Thomas Anderson, la película sigue a Bob Ferguson, interpretado por Leonardo DiCaprio, un hombre atrapado en una espiral de paranoia política.
Destaca también la presencia de Sean Penn como un oficial fronterizo cuya frialdad burocrática resulta inquietantemente familiar en el contexto actual de las políticas migratorias. Es un personaje que dialoga directamente con el momento político que vive el mundo.

Bugonia
Dirigida por Yorgos Lanthimos, es probablemente la película más extraña entre las nominadas. Emma Stone interpreta a Michelle, una mujer que oscila constantemente entre la lucidez y la locura para sobrevivir a un secuestro. La historia sigue a un grupo de hombres obsesionados con teorías conspirativas que creen que Michelle es en realidad una alienígena infiltrada en la Tierra.
A su lado aparece Jesse Plemons, quien encarna a uno de los secuestradores, un personaje profundamente perturbado cuya obsesión lo lleva a cruzar constantemente los límites entre paranoia y fanatismo. Es una película densa, extraña y deliberadamente incómoda que obliga al espectador a cuestionar la percepción de la realidad cuando el miedo toma el control.

Frankenstein
La versión dirigida por Guillermo del Toro es visualmente monumental. La criatura interpretada por Jacob Elordi tiene una presencia imponente, pero la película recuerda constantemente que el verdadero monstruo no es él. El monstruo es el ser humano.
La historia retoma la pregunta que planteó Mary Shelley hace más de dos siglos: quién es realmente el monstruo. Y la respuesta que sugiere Del Toro es profundamente humana y perturbadora.

Hamnet
Dirigida por Chloé Zhao, la película está inspirada en la novela de Maggie O’Farrell. La historia gira alrededor de la muerte del hijo de William Shakespeare, un niño que murió a los once años.
La película se centra especialmente en Agnes, interpretada por Jessie Buckley. Zhao filma el duelo con una sensibilidad extraordinaria: no es solo la historia de una muerte, sino la de cómo una familia intenta reconstruirse después de una pérdida devastadora. La actuación de Buckley es el corazón emocional de la película y prácticamente todo el peso dramático descansa en ella.

Marty Supreme
Aquí vemos a Timothée Chalamet interpretando a Marty Mauser, un joven prodigio del tenis de mesa que intenta abrirse camino en un mundo competitivo. La película tiene un ritmo muy marcado gracias al montaje, que convierte cada partido en un duelo psicológico.
Chalamet realiza una transformación física notable y logra transmitir la obsesión del personaje con la perfección. Sin embargo, la película funciona más como un retrato de ambición juvenil que como un drama profundamente emocional.

El agente secreto
Una de las películas más interesantes de esta edición, dirigida por Kleber Mendonça Filho y protagonizada por Wagner Moura. La historia se sitúa en 1977 durante la dictadura militar brasileña. El protagonista intenta reconstruir su vida en Recife mientras vive bajo una identidad falsa en un ambiente donde cualquiera puede ser informante.
Una de las escenas más impactantes ocurre cuando los noticieros informan que un tiburón fue capturado con una pierna humana en el estómago. La noticia se presenta casi como una curiosidad, pero funciona como una forma indirecta de hablar sobre las desapariciones durante la dictadura. Era una manera de decir la verdad sin decirla directamente.
La película también muestra algo profundamente inquietante: la capacidad de una sociedad para anestesiarse frente al horror. Hay escenas en las que un cadáver permanece abandonado durante días. Al principio genera repulsión, pero poco a poco los vecinos se acostumbran. Pasan de observar el cuerpo con incomodidad a seguir con su vida cotidiana. Comen frente al cadáver ya en descomposición y pocos días después están bailando en el carnaval.
La película muestra esa capacidad humana de accionar un “switch emocional” para seguir viviendo. También recuerda algo incómodo: después de la dictadura, muchas leyes de amnistía impidieron juzgar a quienes participaron en desapariciones. Y no siempre fueron solo militares. Muchas veces fue también la sociedad: vecinos, funcionarios, ciudadanos comunes que participaron en el silencio o en la complicidad.
En medio de ese mundo aparece uno de los personajes más entrañables: Doña Sebastiana, interpretada por Tânia Maria. Una mujer cercana a los ochenta años que funciona como un anclaje humano y tierno dentro de una historia llena de dolor.

Train Dreams
Es la película más silenciosa de todas las nominadas. Y quizás por eso es la que más se queda. Basada en la novela de Denis Johnson, sigue a Robert Grainier, un leñador y trabajador ferroviario que vive toda su vida en los bosques del noroeste de Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo veinte. No hay grandes batallas ni inventos que cambien la historia. Solo un hombre, su familia, los árboles, el tiempo y la pérdida.
Joel Edgerton entrega una de las actuaciones más contenidas de la temporada. El director eligió filmar con luz completamente natural en un formato casi cuadrado, inspirado en las fotografías antiguas de la época maderera, para transmitir la sensación de estar mirando recuerdos de una vida. No va a ganar mejor película. Pero es la clase de film que ciertos espectadores van a recordar mucho más tiempo que al ganador.

Sentimental Value
Dirigida por Joachim Trier, es la favorita. Gustav, un director de cine distanciado de sus dos hijas, intenta relanzar su carrera con una película autobiográfica y quiere que su hija mayor, actriz de teatro, la protagonice. Cuando ella rechaza la oferta, el papel recae en una joven estrella de Hollywood. Es un drama familiar sobre el ego artístico y el precio que pagan quienes viven cerca de alguien que elige el arte por encima de todo. Ganó el Grand Prix en Cannes 2025, la primera producción noruega en obtener ese galárdón en la historia del festival. Con nueve nominaciones al Oscar, la estadística la señala como la más probable ganadora de la categoría.
Cortos de ficción
Esta categoría suele ser la gran olvidada de la noche de los Oscar, pero este año los cinco nominados tienen en común algo notable: todos hablan de conexión humana desde lugares muy distintos y con tonos que van de la ternura al absurdo más radical.
Butcher’s Stain — Israel, 26 minutos
El más político del grupo. Samir, un carnicero palestino que trabaja en un supermercado israelí, es acusado de arrancar los carteles de rehénes israelíes del cuarto de descanso y debe demostrar su inocencia para conservar su trabajo. El corto reduce un conflicto geopolítico enorme a una disputa entre individuos, lo cual es inteligente, aunque a veces resulta demasiado esquemático. Es incómodo en el mejor sentido: no ofrece respuestas fáciles.
A Friend of Dorothy — Reino Unido, 21 minutos
El corto más tierno de la selección. Dorothy, interpretada por la legendaria Miriam Margolyes, es una viuda solitaria cuya mente permanece aguda. Cuando el adolescente JJ le patea accidentalmente su pelota al jardín, nace una amistad inesperada. Es un corto sobre soledad y vínculo genuino entre dos personas que se necesitan sin saberlo.
Jane Austen’s Period Drama — Estados Unidos, 12 minutos
La más polarizante. En la Inglaterra de 1813, la tan esperada propuesta de matrimonio de Essy Talbot toma un giro inesperado cuando le llega el período en el peor momento posible. El humor es directo, físico y deliberadamente incómodo. Algunos la consideran brillante. Otros la encuentran insoportable. Ese nivel de división casi garantiza que genere conversación.

The Singers — Estados Unidos, 18 minutos [GANADOR empate]
La propuesta más experimental. Basado en un cuento del siglo XIX de Iván Turguénev, un grupo de parroquianos deprimidos en una taberna se conecta inesperadamente a través de una competencia de canto improvisada. El elenco está formado por talentos descubiertos en videos virales — el cantinero se hizo conocido en TikTok por cantar en el metro — lo que convierte al corto en un híbrido documental y musical.
La escena central es un duelo de canto en un bar, pero lo más interesante no son los cantantes sino el papel del público y los coros. Las voces colectivas funcionan casi como un personaje más. Ahí aparece algo muy cercano a lo que plantea Sinners con el blues: la música no pertenece solamente a quien la interpreta, sino a una comunidad que comparte una historia, un dolor y una memoria.

Deux personnes échangeant de la salive — Francia, 36 minutos [GANADOR empate]
La favorita para ganar y probablemente la más memorable de las cinco. La comedia oscura y distópica de Alexandre Singh y Natalie Musteata filmada en blanco y negro una estética delicada muy época de los treinta presenta una sociedad donde besar está penado con la muerte y la gente paga las cosas recibiendo bofetadas. En ese mundo, una mujer infeliz que compra compulsivamente en una tienda queda fascinada con una vendedora.
Es absurda, política, romántica y completamente original. Protagonizada por Zar Amir Ebrahimi, actriz iraní conocida por Holy Spider, el corto tiene la energía de una fábula sobre deseo, control y resistencia. Si gana, sería uno de los premios mejor otorgados de la noche.
Filmes animados
Los cinco largometrajes animados nominados son Arco, Elio, KPop Demon Hunters, Little Amélie y Zootopia 2:

Zootopia 2
La favorita comercial. Se convirtió en la película animada más taquillera en la historia de Disney, con más de 1.700 millones de dólares en recaudación global. Una secuela que superó ampliamente al original tiene un peso difícil de ignorar dentro de la Academia.

KPop Demon Hunters (Netflix/Sony) [GANADOR]
La sorpresa de la categoría. Un grupo de K-pop que vive una doble vida como cazadoras de demonios: la premisa suena absurda pero la ejecución tiene energía y un sentido del humor que conquistó a la crítica. Su canción “Golden” también está en carrera por mejor canción original.

Elio (Pixar)
El clásico cuento del niño inadaptado que descubre su lugar en el mundo, esta vez en el espacio. Tuvo un inicio complicado en taquilla pero fue ganando fuerza y se consolidó como uno de los títulos más queridos de la temporada.

Arco
Producida por Neon con Natalie Portman entre sus productores, es la apuesta más artística del grupo. Es la clase de animación que la Academia premia cuando quiere mostrar que la categoría no es solo para blockbusters de estudio.

Little Amélie
Entre los animados destaca Little Amélie, inspirado en la infancia de la escritora Amélie Nothomb. El corto muestra el mundo desde la mirada de una niña que intenta comprender el comportamiento de los adultos. Es una animación delicada que habla sobre memoria, identidad y la forma en que los niños perciben el mundo, preparen los pañuelos y las risas al mismo tiempo.
Promovida como largometraje por GKIDS, es la más íntima y delicada de las cinco.
Documentales
Esta edición tiene una de las selecciones de documentales más fuertes en años. Los cinco nominados no solo son buenas películas: son documentos urgentes sobre el mundo en el que vivimos.

The Perfect Neighbor (Netflix)
El favorito y el más visto de los cinco, con una audiencia que se acerca a los cincuenta millones en la plataforma. Dirigido por Geeta Gandbhir, reconstruye el asesinato de Ajike “A.J.” Owens, una madre negra de cuatro hijos baleada por su vecina blanca en Florida. Usa imágenes de cámaras corporales policiales, videos de interrogatorios y testimonios para diseccionar los dos años de escalada que condujeron a su muerte. Es especialmente poderoso porque muestra lo que normalmente queda fuera del ciclo de noticias: el momento inmediato después del crimen, los hijos que aprenden que su madre murió, la comunidad que intenta rearmarse.

Mr. Nobody Against Putin (Kino Lorber) [GANADOR]
Dirigido por David Borenstein junto con su propio protagonista Pavel Talankin, quien trabajaba como videógrafo en una escuela primaria en los Montes Urales. Todo cambia cuando Putin invade Ucrania en 2022. A partir de ese momento Talankin documenta cómo el sistema educativo se transforma en herramienta de propaganda: el currículum se reescribe, aparecen grupos juveniles paramilitares y los estudiantes son preparados ideológicamente para la guerra.
A medida que sigue filmando comprende que su propia seguridad está en riesgo y planea una salida clandestina. El material fue sacado secretamente de Rusia y editado en Copenhague. Lo más inquietante no es lo que muestra sino desde dónde lo muestra: no desde el frente de batalla sino desde un aula. El enemigo aquí no tiene cara de soldado. Tiene la cara cotidiana de un maestro que simplemente cumple órdenes.

Come See Me in the Good Light (Apple TV+)
Dirigido por Ryan White, es el más íntimo y emocionalmente devastador de los cinco. Sigue la vida y la obra de Andrea Gibson, poeta laureada de Colorado y figura icónica de la poesía hablada queer, quien narra su batalla contra el cáncer de ovario terminal junto a su esposa, también poeta, Megan Falley. Andrea murió en julio de 2025, en brazos de Megan, antes de que la película llegara a su estreno amplio.
Hay una escena que resume todo: Andrea trabajando para subirse a un escenario por última vez ante miles de personas, con la voz dañada por la quimioterapia. No es un documental sobre la muerte. Es un documental sobre decidir cómo vivir.

Cutting Through Rocks
Un hito histórico: el primer documental iraní nominado al Oscar como mejor largometraje documental. Dirigido por Sara Khaki y Mohammadreza Eyni, sigue a Sara Shahverdi, una partera divorciada y motorista en una aldea rural del noroeste de Irán que se convierte en la primera mujer electa concejal de su región. Su lucha incluye enseñarles a adolescentes a manejar motos, combatir el matrimonio infantil y defender los derechos de las mujeres a la propiedad de sus tierras.
El documental tardó ocho años en filmarse. Los directores sufrieron confiscación de equipos y restricciones para salir del país. Cuando llegó la nominación al Oscar, no podían comunicársela a Shahverdi porque el gobierno iraní había cortado el acceso a internet. La protagonista tiene además prohibida la entrada a Estados Unidos por el veto migratorio. Que esta película exista es ya en sí misma un acto de resistencia.

The Alabama Solution (HBO Max)
El más duro de ver de toda la selección, dirigido por Andrew Jarecki y Charlotte Kaufman. El título hace referencia a lo que las autoridades llaman irónicamente “la solución de Alabama”: encerrar a los presos durante largos períodos en celdas extremadamente pequeñas para intentar controlar la violencia. El documental demuestra que esa supuesta solución profundiza el problema, generando condiciones que múltiples organismos de derechos humanos consideran directamente inhumanas.
Gran parte del material fue grabado por los propios presos con teléfonos de contrabando durante más de una década. Esas imágenes muestran violencia constante, abandono institucional y reclusos devastados por el fentanilo caminando como zombis por los pasillos. Más de mil trescientas personas murieron bajo custodia en instalaciones de Alabama entre 2019 y 2024.
Uno de los casos que aparece es el de un hombre condenado a quince años por invadir una propiedad vacía de la que no se llevó absolutamente nada. Murió dentro del sistema. La versión oficial habla de una trifulca. El documental deja abiertas muchas dudas.
Lo que vuelve aún más perturbador al film es el contraste histórico que construye. Alabama fue uno de los escenarios centrales de la lucha por los derechos civiles. En Selma, en 1965, Martin Luther King encabezó una de las marchas más importantes por el derecho al voto de la población afroamericana. Décadas después, dentro de esa misma prisión, dos reclusos estudian en la biblioteca del penal usando los mismos textos legales que aquellos activistas utilizaron para reclamar sus derechos. Es una de las imágenes más poderosas y dolorosas del cine documental de los últimos años.
El documental también abre la discusión sobre el modelo penitenciario estadounidense. Aproximadamente el 8% de la población carcelaria del país, más de 115.000 personas, está en cárceles privadas operadas por empresas como CoreCivic o GEO Group. Si el encarcelamiento puede convertirse en un negocio, ¿qué incentivo tiene ese negocio para rehabilitar a alguien?
Lo que aparece no es un sistema de rehabilitación. Es un sistema que refleja un profundo desprecio por la vida humana, donde la violencia institucional, la droga y el abandono se han vuelto parte de la rutina cotidiana. Tres de los informantes que aparecen en la película fueron trasladados a confinamiento solitario después del estreno. Dos siguen allí.
El cine como denuncia en tiempo real.
Estos documentales recuerdan que el cine no solo observa la realidad. También puede convertirse en una forma de testimonio y de resistencia.
Esta es probablemente la categoría más apasionante de la edición. Los cinco nominados son algunos de los mejores filmes del año en cualquier idioma, y todos dialogan directamente con el momento histórico que atraviesa el mundo.

El agente secreto (Brasil)
Ya analizado en detalle más arriba. Vale subrayar que comparte distribuidor con Sentimental Value, que ambas compiten también por mejor película, y que esa rareza hace que la tensión entre las dos sea especialmente dramática esta noche. Personalmente es la que me gustaría ver ganar. No es una historia perfectamente estructurada, pero sí es una película que marca y deja una sensación muy profunda sobre cómo se vive bajo un régimen autoritario y sobre cómo las sociedades desarrollan una anestesia colectiva frente al dolor.

Sentimental Value (Noruega) [GANADOR]
(Ver arriba)

It Was Just an Accident (Francia/Irán)
Dirigida por Jafar Panahi, ganó la Palme d’Or en Cannes. Un mecánico sospecha que un cliente nocturno es el torturador que lo interrogó cuando estuvo preso por protestar contra salarios impagos. En un acto impulsivo lo secuestra, pero cuando está listo para cobrar venganza la duda lo paraliza. Lo que sigue es una película moralmente ambigua que pregunta si alguien tiene derecho a la venganza cuando el presunto culpable tiene hoy esposa embarazada e hija pequeña.
Panahi filmó la película en secreto, sin permiso oficial de las autoridades iraníes. Las actrices no llevan el hijab obligatorio por ley. Que esta película exista es un acto político. En el contexto de la guerra con Irán que transcurre mientras se celebra esta ceremonia, su presencia adquiere un peso diferente al de hace meses.

Sirât (España)
Dirigida por Oliver Laxe, es la más extrema del grupo. Un padre y su hijo llegan a una fiesta rave en las montañas de Marruecos buscando a su hija y hermana desaparecida meses atrás. A medida que avanzan más profundo en el desierto el viaje los obliga a confrontar sus propios límites. El título hace referencia al puente Sirât de la tradición islámica, el que separa el infierno del paraíso. La película es exactamente eso: una travesía espiritual que empieza como una odisea rave y termina de una manera que nadie anticipa. Ganó el Premio del Jurado en Cannes, y su nominación a mejor sonido es significativa: la música techno no acompaña la historia, la construye.

The Voice of Hind Rajab (Túnez)
Dirigida por Kaouther Ben Hania, es la más imposible de ver y probablemente la más necesaria. El 29 de enero de 2024, Hind Rajab, una niña palestina de cinco años, y seis miembros de su familia intentaron huir durante la invasión israelí de Gaza. El ejército israelí atacó el vehículo, mató a la familia y dejó a la niña atrapada en los restos del auto. Hind pudo llamar a la Media Luna Roja Palestina suplicando ayuda, pero los socorristas enviados a rescatarla también fueron asesinados.
La película no muestra a Hind. La escuchamos. Su voz real, tomada de las grabaciones de las llamadas de emergencia, recorre toda la película. En su estreno en Venecia recibió una de las ovaciones más largas de la historia del festival. Su sola presencia en la ceremonia esta noche es ya un acto político.
En cuanto a la carrera: Sentimental Value parte como favorita estadística. Pero si gana It Was Just an Accident, sería un mensaje tan claro como cualquier discurso. Y si gana The Voice of Hind Rajab, sería probablemente el momento más tenso e histórico de toda la noche.
Guion original y guion adaptado
Estas dos categorías son, este año, casi tan predecibles como el amanecer. Pero la razón por la que son predecibles dice mucho sobre estas dos películas.
Guion adaptado
One Battle After Another [ganador] de Paul Thomas Anderson es el primer guión en barrer todos los precursores principales desde El discurso del rey en 2010. Anderson lleva cinco nominaciones al Oscar por guión a lo largo de su carrera sin haber ganado nunca. Esta sería su noche. Es un guión que equilibra humor y tensión política con una naturalidad que hace que todo parezca inevitable. Los otros nominados son Train Dreams, Hamnet, Bugonia y Frankenstein: todos sólidos, pero que llegaron a la fiesta el mismo año que Anderson.
Guion original Sinners [ganador] de Ryan Coogler ganó el Critics Choice, el BAFTA y el premio del Sindicato de Guionistas. Es el guión que construyó una sensibilidad completa al mismo tiempo: el gótico del delta, la cosmología del blues, la tragedia de los gemelos, el período histórico y el thriller de vampiros.
Su rival más serio es It Was Just an Accident de Jafar Panahi, ganadora de la Palme d’Or, cuya presencia política en el contexto actual podría incitar a la Academia a hacer una declaración. Pero Coogler lleva demasiada velocidad acumulada.
Mejor música original Los nominados son Golden [ganador] por KPop Demon Hunters, Jerskin Fendrix por Bugonia, Alexandre Desplat por Frankenstein, Max Richter por Hamnet, Jonny Greenwood por One Battle After Another y Ludwig Göransson por Sinners.
Göransson es el gran favorito. Su trabajo en Sinners no es solo una banda sonora: es una arqueología sonora. Construyó la película desde adentro mezclando blues del delta, gospel del sur profundo y folk irlandés. La canción “I Lied to You” también está nominada a mejor canción original, lo que hace que la película pueda barrer completamente la categoría musical.
Jonny Greenwood por One Battle After Another es el candidato con más respaldo crítico: lleva años siendo uno de los compositores más admirados del cine contemporáneo sin que eso se haya traducido en una estatuilla. Max Richter por Hamnet es la apuesta más emocional: construye el duelo de Agnes desde dentro, sin subrayarlo nunca, dejando que la música llegue donde las palabras no alcanzan.
Predicciones personales
- Mejor película: Sinners
- Mejor director: Paul Thomas Anderson
- Mejor actor: Michael B. Jordan
- Mejor actriz: Jessie Buckley
- Actor de reparto: Delroy Lindo, aunque Sean Penn podría imponerse.
- Actriz de reparto: Teyana Taylor, aunque Wunmi Mosaku también es muy fuerte en Sinners.
- Película internacional: me gustaría que ganara El agente secreto, aunque podría haber sorpresa con It Was Just an Accident o The Voice of Hind Rajab.
- Corto de ficción: Deux personnes échangeant de la salive es la favorita, pero The Singers podría dar la sorpresa.
- Mejor música original: Ludwig Göransson por Sinners.
- Guión original: Ryan Coogler por Sinners.
- Guión adaptado: Paul Thomas Anderson por One Battle After Another.
Categorías técnicas
- Casting: Sinners
- Montaje (Edición): F1
- Sonido: pelea entre F1 y Sinners
- Efectos especiales: Avatar: Fire and Ash
- Vestuario: Frankenstein
- Diseño de producción: Frankenstein — el trabajo visual de la película de Guillermo del Toro es monumental.
¿Queda algo de los Oscar?
Más allá de quién termine llevándose las estatuillas, estos Oscar confirman algo que el cine demuestra una y otra vez: las películas más interesantes suelen ser también las que mejor reflejan su tiempo.
Entre vampiros que hablan de apropiación cultural, monstruos nacidos de la ambición humana, dictaduras latinoamericanas que todavía pesan sobre la memoria colectiva, guerras que siguen marcando el presente y debates sobre migración, las nominadas de este año parecen dialogar directamente con las tensiones del mundo actual.
Quizás por eso Sinners termina funcionando como una especie de síntesis de esta edición. Porque detrás de su apariencia de película de terror hay una pregunta profundamente política: quién crea la cultura, quién se apropia de ella y quién termina cargando con el dolor que la hizo posible.
- La película ganó el premio a la Mejor Cinematografía (antes fotografía) para Autumn Durald Arkapaw, primera mujer que gana en el rubro en 98 ediciones. ↩︎
