Los padres Cosimo Schena y Alberto Ravagnani usan Instagram, YouTube y TikTok para predicar y conectar con jóvenes.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BUENOS AIRES.- En el primer cuarto del Siglos XXI, las redes sociales se convirtieron en un nuevo «altar» para algunos sacerdotes de la iglesia católica, especialmente para aquellos que buscan llevar El Evangelio a la gente y entusiasmar a los jóvenes.
Los pioneros en el mundo son: los italiano Cosimo Schena y Alberto Ravagnani, dos de los curas influencers más reconocidos, que acumulan millones de seguidores en ls distintas redes sociales, TikTok, Instagram, WhatsApp, YouTube y Facebook.
Los curas italianos participaron recientemente en el Jubileo de influencers católicos y misioneros digitales en Roma, un encuentro previo al Jubileo de los Jóvenes 2025. Allí, debatieron sobre cómo predicar en un entorno que hasta hace poco la Iglesia consideraba “oscuro” y que hoy se reconoce como territorio clave para mantener relevancia.
El padre Cosimo Schena tiene 46 años, y combina su rol sacerdotal con el de filósofo y psicólogo clínico. Publica videos breves con mensajes inspiradores, reflexiones y poemas que él mismo escribe y recita. Sus cifras en redes superan el millón de seguidores y las 40 millones de visualizaciones desde 2021.
En dialogo con el medio digital Infobae, expresó: “Por fin fuimos aceptados por la Iglesia. La evangelización también se puede hacer en lo digital”. Advierte sobre el riesgo de dejarse absorber por las lógicas de las plataformas: “Muchas veces somos esclavos del algoritmo. Hay que evitar que la economía que maneja las redes nos convierta en mercancía”.
Schena recibe hasta 1.000 mensajes diarios. Para él, el denominador común es preocupante: “La enfermedad de este siglo es la soledad. La gente quiere ser escuchada. Aunque estén rodeados de personas o tengan muchos seguidores, se sienten solos. Esto nos volvió demasiado individualistas”.
Alberto Ravagnani, de 31 años y más de 500.000 seguidores, es conocido como “Don Alberto Rava” y se define como “cura, youtuber y mucho más”. Considera que la presencia de la Iglesia en redes es una cuestión de supervivencia: “Si no quiere quedar afuera del mundo, debe estar ahí. Porque si no, falla en su objetivo de anunciar el Evangelio”.
«Don Alberto Rava» fue crítico con la escasa participación juvenil en el Jubileo: “En 2000 había dos millones de chicos; hoy apenas un millón. ¿Qué pasó en estos 25 años? ¿Por qué las iglesias están llenas de personas mayores y faltan jóvenes?”.
Rovagnani considera que la respuesta tiene que ver con una brecha generacional y cultural: “El Papa Francisco nació en un mundo sin televisión; los chicos de hoy viven en TikTok. Las misas, muchas veces, no les hablan. Eso no debería ser un obstáculo, sino un estímulo para renovarse”.
Los curas influencers consideran que actualmente las plataformas digitales, son el lugar donde está la gente y, por lo tanto, el espacio donde la Iglesia debe predicar. “Más que una comunidad tradicional, la Iglesia puede convertirse en una verdadera comunidad digital”, expresan.
