Durante su alegato, los abogados defensores cuestionaron las pruebas de la acusación y presentaron una serie de argumentos sobre el arrepentimiento del imputado y su situación personal.

La defensa de José Eduardo Figueroa solicitó este miércoles la pena mínima de 10 años de prisión durante su alegato en el juicio por la muerte de Mercedes Kvedaras, al sostener que no hubo un escenario previo de violencia de género y que el hecho no debe ser encuadrado como un femicidio.
El planteo fue expuesto por el abogado defensor Juan Casavella Dávalos y la co-defensora Gabriela Martínez, quienes coincidieron en descartar que existiera una situación de violencia sistemática en la relación. Según argumentaron, los insultos y conflictos mencionados durante el debate responden a episodios aislados y no a un patrón de agresión sostenido en el tiempo.
Martínez enfatizó que la víctima “era una mujer con libertad psicológica, económica y social”, al intentar desarticular uno de los ejes centrales de la acusación vinculados a la violencia de género previa.
Por su parte, Casavella Dávalos sostuvo que el imputado mostró arrepentimiento en los mensajes enviados el día del hecho, remarcó que atravesó intentos de suicidio y aseguró que tomó decisiones patrimoniales en favor de sus hijos. En esa línea, aunque afirmó que no corresponde una condena por entender que no se acreditó la culpabilidad en los términos planteados por la fiscalía, solicitó de manera subsidiaria la pena mínima prevista de 10 años de prisión.
En otro tramo del alegato, el defensor respaldó la postura del médico Daniel Dip y rechazó que haya existido una retractación de su parte. Por el contrario, apuntó contra los profesionales del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), a quienes acusó de haber incurrido en falso testimonio durante el proceso. Además, en una crítica directa a la querella, afirmó que “tenía carpetazos” al referirse a los testigos Proecker y B.
La defensa insistió en sostener su hipótesis de un hecho sin intención homicida y cuestionó la interpretación de la prueba médica y pericial presentada por la acusación, en un alegato que marcó un fuerte contrapunto con la fiscalía y la querella en la recta final del juicio.
