Manzur dejará esta semana su lugar en la Casa Rosada para dedicarse a la campaña para el 14 de mayo.

TUCUMAN.- El oficialismo tucumano pisó el acelerador electoral y presentó en sociedad a algunos de los dirigentes que buscarán llegar a intendencias y a otros que encabezarán listas de legisladores y de concejales en distintos departamentos de la provincia.
Mientras en Juntos por el Cambio continúa el suspenso por la fórmula a gobernador, las dos principales autoridades de la provincia levantaron la mano de varios candidatos, preocupados por varios factores: el escenario nacional y el temor que la gestión de Alberto Fernández impacte negativamente en las aspiraciones del Frente de Todos local, las heridas abiertas de la interna oficialista y los sigilosos movimientos del intendente capitalino Germán Alfaro, que también pretende llegar a la Casa de Gobierno.
En cuanto al escenario nacional, la dupla Juan Manzur y Osvaldo Jaldo ya tomaron algunas medidas para tratar de salir lo más ilesos posible del arrastre negativo del presidente Alberto Fernández: adelantaron las elecciones provinciales para el 14 de mayo con un doble objetivo: despegarse de la Casa Rosada pero también –si Jaldo y Manzur logran un buen resultado– dejar al jefe de Gabinete con chances de integrar la fórmula del Frente de Todos para las nacionales de octubre.
Sin embargo, no será una tarea sencilla el operativo despegue, si se tiene en cuenta que Manzur es el jefe de Gabinete de la gestión de la que pretenden despegarse. La inflación, el aumento del dólar son dos de las variables que socavan cualquier aspiración política. Es algo que la unidad del peronismo, por si mismo, no logrará remontar.
La otra cuestión pertenece a la política comarcana. No son pocos los dirigentes que empezaron a cuestionar, por lo bajo, la bendición que Manzur le hizo a Jaldo para continuar otros cuatro años en la Casa de Gobierno. “Si nosotros ganamos la interna, un manzurista debería encabezar la fórmula de gobernador”, razonan por lo bajo. Una muestra más clara de que las heridas de la interna no cicatrizaron, a pesar de los esfuerzos para unificar al peronismo con la inclusión del jefe de Gabinete en el binomio local.
Quizá por ello, Jaldo dedicó parte de los últimos meses a atraer a dirigentes que eran funcionarios de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Amplió la estructura para que el aparato tenga cierto peso el 14 de mayo. En Tucumán, si cabe recordarlo, un voto de diferencia alcanza para ganar la gobernación. “Difícilmente saquen muchos votos por fuera de la estructura”, razonó un concejal alfarista.
Otros de los aspectos que generan ruido en el oficialismo es el rol del intendente de la Capital, Germán Alfaro. Del mandamás municipal preocupa que conoce “las mañas” del oficialismo en el día del comicio. Pero también el protagonismo que tiene Alfaro dentro del Consorcio Metropolitano, donde coinciden varios intendentes oficialistas, con respecto a la basura.
Alfaro, según algunas fuentes, mantiene reuniones quincenales subterráneas con sus colegas oficialistas, con la excusa de la basura, pero donde nunca deja de tratarse la cuestión electoral. Quizá por eso, Jaldo se apresuró en cerrar con el intendente de Tafí Viejo, Javier Noguera, uno de los que aspiraba a la gobernación y uno de los principales críticos de Jaldo. El intendente de Tafí viejo encabezaría la lista oficial a legisladores por el oeste.
Alfaro sabe que Juntos por el Cambio, tal como está, no garantiza ganar la Gobernación y en su ajedrez electoral apunta a ampliar la coalición opositora con algunos dirigentes de peso que hoy militan en el Frente de Todos.
