El pontífice ingresó al centro de salud romano este martes para someterse por la tarde a la extirpación de un nódulo pulmonar detectado en fase inicial. Desde la Santa Sede prevén un postoperatorio de una semana, con el objetivo de llegar en óptimas condiciones a su gira por América Latina en noviembre.

VATICANO.- El papa León XIV ingresó este martes al Hospital Universitario Agostino Gemelli de Roma para someterse a una intervención quirúrgica programada destinada a removerle un nódulo pulmonar. El procedimiento, anunciado sorpresivamente por el propio pontífice durante el Ángelus dominical, se lleva a cabo bajo la supervisión de un equipo de especialistas en cirugía torácica liderado por el profesor Stefano Margaritora.
Desde la Sala de Prensa de la Santa Sede detallaron que el nódulo fue descubierto en un control de rutina y se encuentra en una etapa inicial y bien localizada, lo que permite proyectar una intervención de bajo nivel de complejidad y un postoperatorio estimado en siete días. Como consecuencia de la hospitalización, la agenda oficial del Papa y todas sus audiencias fueron canceladas hasta el próximo martes 20 de octubre.
Un equipo médico de confianza y la prioridad de la gira regional
A su llegada al décimo piso del Policlínico Gemelli —en medio de muestras de afecto y aplausos de los fieles presentes—, el Papa estuvo acompañado por su médico personal, Luigi Carbone, y por el enfermero Massimiliano Strappetti, figura clave en el seguimiento clínico dentro del Vaticano. Especialistas del sector estiman que la cirugía consistirá en una técnica mínimamente invasiva asistida por tecnología robótica o sondas, con una duración aproximada de una hora y media.
En tanto, el cardenal japonés Isao Kikuchi reveló que el propio León XIV aceleró los tiempos de la intervención con una premisa clara: evitar postergar su viaje apostólico previsto del 6 al 17 de noviembre a Uruguay, Argentina y Perú.
Impacto en la cúpula vaticana y muestras de apoyo global
La noticia de la internación tomó por sorpresa a la jerarquía eclesiástica. El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, admitió públicamente que el anuncio funcionó como «un baldazo de agua helada» que nadie aguardaba en la agenda institucional. No obstante, Parolin destacó la templanza y serenidad con la que el pontífice afronta el procedimiento médico.
En paralelo, los 115 presidentes de conferencias episcopales de todo el mundo, reunidos en Roma por el simposio sobre el documento Amoris Laetitia, hicieron llegar un mensaje formal de cercanía y afecto al Santo Padre. A la par del respaldo global, la atención mundial se concentra ahora en los próximos partes médicos que la Sala de Prensa emitirá durante el transcurso de la tarde para informar el resultado de la operación.
