
Neuquen.- Basta una imagen para graficar la desidia, el desinterés, la inoperancia y el desapego que suele mostrar el estado hacia sus bienes.
Todo aquel que haya transitado la ruta 40 en el tramo conocido como “Ruta de los Siete Lagos”, habrá visto una hostería abandonada en uno de los enclaves más hermosos que nos puede ofrecer la naturaleza.
Sobre la costa del Lago Correntoso se encuentra Ruca Malen, una pequeña hostería proveniente de la imaginación y materialización del arquitecto Alejndro Bustillo, contruida en 1943, albergó a la clase acomodada de Buenos Aires y Europa, siendo un punto de desarrollo turístico para una incipiente Villa La Angostura.
El complejo fue administrado por varios concesionarios y desde mediados de 1980 está abandonada.
En 1998, el Instituto de Seguridad Social de Neuquén (ISSN), adquirió la propiedad con el objetivo de recuperar este emblemático complejo. En 2006 se realizó una licitación ganada por el grupo Eurnekián, que prometió convertirlo en el Llao Llao neuquino, pero nunca cumplió.
Ayer la provincia dio un paso importante en la búsqueda de recuperar la antigua hostería. Hicieron un diseño junto a especialistas de arquitectura de la Universidad de La Plata y ahora esperan el visto bueno de Nación y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estiman que la construcción podrá empezar la próxima primavera, con un costo de 220 millones de pesos y 14 meses de plazo, para que esté lista en 2023.
La Ministra de Turismo de Neuquén, Marisa Foccarazzo expresó que “El proyecto está listo, se hizo un estudio de la estructura de las cuatro unidades, de las instalaciones sanitarias y eléctricas, la sustentabilidad ambiental, y un cómputo para hacer la restauración y también está incorporado el puente de madera sobre río Espejo como algo recreativo.
En el edificio 1, donde funcionaba la hostería de 10 habitaciones, se propone la recuperación con baños compartidos o suites de unos 479 metros cuadrados, tiene dos plantas y en la inferior se diseñaron habitaciones para discapacitados.
En el edificio 2 se proyectó un museo que mostrará el ambiente y la arquitectura de la región, un museo de sitio donde se podrá ver cómo se hacían las obras en piedra y madera.
El tercer edificio se destinará a bar, comedor y un hostel. Es la construcción más voluminosa, tiene una salida que llega hasta el lago, una planta baja con un comedor donde se puede observar una gran estufa y en la planta alta habitaciones donde dormían los empleados. El edifico 4 es donde estaba el grupo electrógeno.
“Se agregaría un muelle hacia el puente que también se restauraría alimentado con energía fotovoltaica”, dijo a la vez que aclaró que hay una previsión en torno al tratamiento de los residuos cloacales con una mirada ambiental.
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