Por José Ignacio Sbrocco
EL FEDERAL NOTICIAS

El gobierno no encuentra la brújula. A la dura derrota electoral del 14 de noviembre, que implicó la pérdida de mayoría automática en el Congreso, se le sumó ahora la derrota en la sanción del Presupuesto.
En vez de negociar y consensuar un esquema para encarar los próximos dos años de gestión que quedan, la bancada oficialista, con Sergio Massa y Máximo Kirchner como abanderados, se empecinaron en chocar la calesita.
Cerrados en la postura de sancionar un presupuesto dibujado por donde se lo mire, el kirchnerismo tomó de su propia medicina. Cuando era mayoría en el Congreso ejerció su poder y aprobó cuanta ley quiso. Ahora, en minoría, intentó la misma receta pero chocó contra la pared.
Además del costo que implica una derrota de estas características, tiene un ingrediente extra: el gobierno está en medio de un proceso de renegociación con el Fondo Monetario Internacional. Necesitaba mostrar el acompañamiento de la oposición para que, eventualmente, convalidaran un futuro acuerdo con el FMI. Es lógico que la negociación ingrese en un laberinto sin final abierto.
El Gobierno no escuchó a la gente y se comió una gran derrota electoral. Ahora no escuchó a la oposición y sufrió otro traspié. Es difícil negociar con un gobierno de sordos.
