
Boca Juniors volvió a perder como visitante por 1 a 0, en esta ocasión frente a Santos en Brasil como la semana anterior ante Barcelona en Ecuador, y de esta manera parece complicarse su pasaje a los octavos de final desde el Grupo C de la Copa Libertadores en el que, por diferencia de gol con el conjunto paulista, escolta del líder guayaquileño, bajó a la tercera ubicación de la zona a dos fechas del final de la fase.
Boca jugó los mejores minutos de esta fase de grupos de la Copa Libertadores en la primera media hora del partido, de ésta noche. Cuando se hizo amo y señor del desarrollo del encuentro, dejó una imagen absolutamente contraria a la mostrada el año anterior en la semifinal, que perdió justamente ante este mismo rival.
Durante ese lapso quedó expuesto además lo bien que le hace la denominada MVA (el trinomio de volantes que integran los juveniles Cristian Medina, Alan Varela y Agustín Almendra) al funcionamiento del equipo de Miguel Ángel Russo, puesto que le otorga manejo, versatilidad y marca en dosis repartidas.
Y además los velocistas Cristian Pavón por derecha y Sebastián Villa por izquierda aportan profundidad y desborde por los costados para sorprender después de un breve período de transición del balón justamente en esa mitad de cancha.
De hecho ya a los cinco minutos «el xeneize» dispuso de una inmejorable oportunidad para abrir prematuramente el marcador cuando, tras un preciso cambio de frente de Carlos Izquierdoz, fue Pavón el que conectó hacia el medio para la entrada franca y sin marcas a, la vista de Carlos Tevez por el centro del área chica, pero su remate de volea se fue apenas alto sobre el travesaño.
Resulta difícil explicar las razones por las que Boca no se retiró ganancioso al cabo de ese primer tiempo, y mucho más complicado aun que encima lo hiciera perdiendo.
A los 40 minutos y cuando el partido había ganado algo de estabilidad, aunque el juego se había establecido lejos de los arcos, en una jugada hilvanada por el equipo del debutante entrenador Fernando Diniz Silva, que reemplazó al argentino Ariel Holan, el lateral izquierdo Felipe Jonatan se inspiró en el área «xeneize» y tras un buen regate corto definió de zurda para doblegar la resistencia de Agustín Rossi.
El segundo tiempo fue otra cosa, porque entonado por esa ventaja los locales salieron con otra predisposición, despojados de algunas ataduras que habían quedado expuestas en la etapa inicial, y ya en el arranque hasta dispusieron de otra posibilidad como para empezar a sellar la historia.
Pero claramente a partir de allí ya el partido fue otro muy distinto al de los 45 minutos iniciales, porque el visitante nunca recuperó esa frescura inicial, los tres chicos del medio, salvo Varela, se mostraron más irresolutos, mientras que Pavón y Villa ya no tuvieron los espacios de los que habían dispuesto en ese primer tiempo.
El desarrollo se volvió entonces enmarañado, faltó la claridad por ambos lados que obviamente benefició al local, y a pesar de haber sido expulsado junto con su colega Russo, el entrenador Diniz Silva empezó a paladear ese viejo adagio futbolero de que «técnico que debuta, gana».
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