El Gobierno nacional no para de cosechar fracasos con el sólo objetivo de enlodar la gestión de Mauricio Macri.
Por José Ignacio Sbrocco
EL FEDERAL NOTICIAS

BUENOS AIRES.- El presidente, Alberto Fernández, sólo tiene un plan para el país: enterrar a su antecesor Mauricio Macri. O, al menos, intentarlo. Sed de venganza como única estrategia electoral.
No hay plan económico o, si lo hay, no está funcionando: cientos de miles de Pymes fundidas durante su gestión, millones de nuevos desocupados, devaluación, inflación, emisión monetaria desmedida son algunas de las consecuencias de su ineficiencia para resolver uno de los problemas centrales del país.
Esto también echa por tierra la falsa dicotomía entre salud y economía que planteaba Alberto Fernández en el transcurso de la pandemia y la cuarentena eterna. De la economía se vuelve, de la vida no. Palabras más, palabras menos, era el argumento que tenía el presidente para prolongar la cuarentena eterna, la más larga del mundo y la de peores resultados sociales, económicos y sanitarios. «Prefiero tener 10 por ciento más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina. De la muerte no se vuelve, de la economía se vuelve. No quiero pensar lo que sería en mi conciencia dejar que mueran 40 mil», dijo en una entrevista con Jorge Fontevecchia. El país está al borde de las 100 mil muertes por la pandemia.
Uno de los grandes errores de la gestión Fernández fue el affaire por las vacunas. Mientras se demoraba el arribo de dosis de Sputnik, Sinopharm, y AstraZeneca, durante varios meses mantuvo el relato de que el laboratorio Pfizer había puesto condiciones inaceptables para proveer de vacunas en la Argentina. Ahora, ante la necesidad y urgencia, emitió un decreto para autorizar la compra de vacunas Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson. Hasta ahora, la Pfizer es la única autorizada para menores de 18 años. Se ve que no eran tan inaceptables las condiciones del laboratorio.
El último gran paso en falso de Alberto Fernández fue la última semana. Le envió una carta al presidente boliviano, Luis Arce, en la que manifestaba «dolor y vergüenza» por la supuesta colaboración del gobierno de Mauricio Macri «con las fuerzas que perpetraron el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales». «Quiero pedir disculpas a su gobierno y a su pueblo en nombre del pueblo argentino. Se constató que desde nuestro país se remitió una partida de material que no puede ser interpretada sino como un refuerzo a la capacidad de acción de las fuerzas sediciosas contra la población boliviana en esos días. Se trató de una colaboración decidida por el gobierno del entonces Presidente Mauricio Macri con la represión policial y militar que sufrieron quienes defendían el orden institucional en su país.

La ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich rebatió esa carta. «Dolor y vergüenza causa la imprudencia, la impudicia y la velocidad con las que usted compromete al Estado Argentino al reconocer semejante acusación sin la mínima indagación ni prueba, por el solo hecho de que en ese momento gobernaba el país un presidente de un partido diferente al suyo», sostuvo.
Bullrich señaló que los incidentes en Bolivia habían comenzado antes de la renuncia de Evo Morales, ocurrida el 10 de noviembre de 2019 y que el Ejército boliviano recién actuó el 12 de ese mes. «En ese clima, el gobierno del presidente Mauricio Macri cumplió con su deber de resguardar la Embajada Argentina en Bolivia, protección que alcanzó no sólo al señor embajador y personal diplomático, sino también a dos ministros renunciantes del gobierno del señor Evo Morales: el ministro de Gobierno, Carlos Romero, y la ministra de Planificación, Mariana Prado Noya. También era necesario brindar protección a los periodistas argentinos destacados en La Paz a fin de dar cobertura a la información y refugiarlos en la embajada», argumentó la presidenta del PRO.
«Se requirió la autorización del envío del material y de su uso en el Estado Plurinacional de Bolivia a la ANMAC, por nota del 11 de noviembre de 2019 firmada por el Sr. Comandante de la Gendarmería Nacional, Cte. Grl. Gerardo Otero. El mismo 11 de noviembre, la ANMAC autorizó el traslado al Estado Plurinacional de Bolivia de diez pistolas semiautomáticas; dos escopetas de repetición; cinco carabinas automáticas; dos ametralladoras; dos fusiles de repetición; doce chalecos antibalas; doce cascos balísticos; dos escudos balísticos; dos visores nocturnos y 8.820 municiones de distintos calibres, de las cuales 3600 eran calibre 12-70. También se habilitó el traslado de once miembros de la Gendarmería Nacional Argentina», detalló.
«Al día siguiente, 12 de noviembre, a fin de dotar a los efectivos que debían prestar ese servicio con el equipamiento suficiente como para cubrir un período del cual se ignoraba su extensión hacia el futuro, la Dirección de Logística de la Gendarmería Nacional solicitó una ampliación del número de cartuchos», explicó Bullrich.
El 15 de julio de 2020, en la rendición de cuentas de Servicio Administrativo Financiero de la Gendarmería Nacional, se informa que la Agrupación Fuerzas Especiales de GNA, durante su permanencia en Bolivia, “ha brindado seguridad a la Embajada Argentina en el Estado Plurinacional de Bolivia durante los meses de noviembre de 2019 hasta junio de 2020”, y que “a los efectos de mantener y acrecentar las capacidades, se realizaron ejercicios de entrenamiento y prácticas de tiro con el armamento que fuera llevado en la comisión”. En esos entrenamientos se ocuparon 70 mil cartuchos 12,70 antidisturbios. El grupo especial de la Gendarmería Nacional regresó a la Argentina y produjo su informe cuando ya habían transcurrido siete meses del gobierno kirchnerista.
«Resultaría importante entonces que las actuales autoridades y no las anteriores respondan de qué modo controlaron las operaciones que se llevaban a cabo en Bolivia y el empleo adecuado del material, ya que desde el traslado de los gendarmes con el material autorizado transcurrió menos de un mes dentro del período restante de gestión del presidente Mauricio Macri, cuyo mandato finalizó el 10 de diciembre de 2019, y siete meses del gobierno que asumió ese mismo día; es decir, el suyo», enrostró la ex funcionaria.
«Por otro lado, desde el regreso del Grupo “Alacrán” y el informe producido por la Gendarmería respecto del material empleado, ha transcurrido nada menos que un año, también durante vuestra gestión. Por tanto, las autoridades de vuestro gobierno tuvieron un año y siete meses para controlar a los efectivos que estaban prestando funciones en el Estado Plurinacional de Bolivia y después pedir cuentas del material empleado. Resulta asombroso que sólo ahora, ante una carta cuya autenticidad ha sido además desmentida por el supuesto autor, su gobierno se ocupe del asunto», agregó.
Bullrich también señaló incongruencias en las fechas. «La totalidad de las autoridades del gobierno del Sr. Evo Morales renunciaron entre el 11 y el 12 de noviembre de 2019. La carta a causa de la cual usted se apresuró a pedir disculpas está fechada el 13 de noviembre de 2019; es decir, cuando el ex comandante de la Fuerza Aérea Boliviana, Jorge Gonzalo Terceros, ya había renunciado y mal podía entonces enviar en carácter oficial una nota de agradecimiento. Todo ello sin contar con que la Fuerza Aérea no tiene relación alguna con actividades antidisturbios y resulta totalmente incoherente que la nota proceda de ese arma». Además, el abogado de Terceros ha desmentido la autoría de la carta y desconocido la firma que figura al pie que, según lo ha expresado textualmente, “es una firma dibujada”, y así lo ha recogido la prensa boliviana.

El ex presidente Mauricio Macri también se refirió al Bolivia Gate en sus redes sociales.
«Quiero desmentir de manera rotunda la veracidad de esas acusaciones y, al mismo tiempo, repudiar la carta que el presidente Alberto Fernández envió a las autoridades bolivianas expresando “dolor y vergüenza” sobre esos hechos falsos en los que quieren involucrarme. En un solo acto Alberto Fernández logró devaluar su palabra y su firma», escribió el ex mandatario.
«Tras las denuncias de fraude y la posterior renuncia de Evo Morales y en línea con la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, la Argentina prestó ayuda humanitaria. Dimos asilo en la embajada argentina a funcionarios de Evo Morales e incluso sus familias, junto a periodistas argentinos asignados en ese país», sostuvo Macri.
«Es una desgracia para todos los argentinos tener un presidente que carece de credibilidad; que dice algo y que al poco tiempo se conoce que es mentira, que en todas sus declaraciones trata de falsear, engañar, esconder, que nunca cumple y siempre tiene excusas para echarle la culpa a otros», añadió.
No es la primera vez que se descubren las patas cortas de las mentiras de Alberto Fernández. El único objetivo del gobierno nacional es tratar de ensuciar a Mauricio Macri pensando que eso le dará réditos políticos y electorales en las próximas elecciones.
Sin embargo, por más relato que se intente imponer y mentiras que se quieran divulgar, la única verdad es la realidad. El gobierno de Alberto Fernández fracasó en todas las materias: educación, salud, economía y vacunación. El próximo traspié del Presidente será en las elecciones.
