Con el invierno encima, los expertos advierten un desplazamiento del pico del Virus Sincicial Respiratorio (VSR). La provincia mediterránea adquirió 10 mil dosis de un anticuerpo clave para cubrir la brecha que deja la vacunación materna.
Redacción El Federal Noticias

El invierno empieza a registrar su impacto más crudo en la salud infantil. Según los datos del último Boletín Epidemiológico Nacional, en las primeras 22 semanas de 2026 ya se registraron más de 38.000 casos de bronquiolitis en Argentina, acumulando 563 internaciones por el Virus Sincicial Respiratorio (VSR).
Los especialistas en salud encienden las alarmas: en los últimos años, el VSR (principal causante de la bronquiolitis y la neumonía en menores de un año) ha mostrado un comportamiento más tardío, desplazando sus picos de contagio hacia las semanas más frías. Ante el inminente aumento de casos para las próximas semanas, la provincia de Córdoba tomó la iniciativa y se convirtió en pionera al ampliar la prevención con una estrategia combinada de salud pública.
El peligro del VSR en bebés sanos
El gran desafío del VSR es su imprevisibilidad. Al ser un virus estacional que florece con las bajas temperaturas, es el responsable de entre el 60% y el 80% de los cuadros de bronquiolitis.
«Resulta imposible predecir qué lactantes desarrollarán enfermedad grave, ya que cerca del 80% de los casos ocurren en bebés previamente sanos, nacidos a término y sin factores de riesgo identificables», advierte el Dr. Néstor Vain, médico pediatra y neonatólogo (M.N. 39.816).
La carga de la enfermedad se concentra especialmente en los menores de 12 meses, lo que genera una enorme presión sobre el sistema de salud debido a las consultas de emergencia, internaciones y la necesidad de recursos como camas y oxígeno. Además, las infecciones graves suelen dejar secuelas a largo plazo, como hiperreactividad bronquial (asma) u otitis.
La «brecha de protección» y el modelo de Córdoba
Si bien la implementación de la vacunación materna en el Calendario Nacional desde 2024 significó un avance histórico, la realidad epidemiológica demuestra que no es suficiente. La vacuna materna ofrece una protección de aproximadamente seis meses, pero al ser una intervención estacional, muchos bebés nacidos fuera de esa ventana o cuyas madres no se vacunaron quedan totalmente desprotegidos en su primer año de vida.
Para mitigar esto, el Ministerio de Salud de la Nación incorporó este año el nirsevimab, un anticuerpo monoclonal de acción prolongada que se aplica directo al bebé, pero limitado únicamente a prematuros y niños con cardiopatías congénitas.
Es aquí donde Córdoba marcó la diferencia: para cerrar la brecha, el gobierno provincial adquirió 10.000 dosis de este anticuerpo monoclonal para aplicarlo de forma universal y gratuita a todos los niños nacidos a partir del 1° de enero de 2026 que cumplan con los criterios de elegibilidad, tanto en el sector público como en el privado. Las dosis se administran a los recién nacidos antes del alta en las maternidades y en vacunatorios habilitados.
El respaldo de la comunidad científica
La decisión de avanzar hacia una estrategia integrada (que combine la vacuna de la madre con el anticuerpo para el lactante) cuenta con el aval unánime de las principales sociedades científicas del país y la región:
Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y SADIP: Recomiendan integrar ambas herramientas para alcanzar a los bebés no cubiertos por la vacunación materna, dado el alto riesgo durante el primer año.
SAVE (Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología): Destaca que el esquema mixto garantiza una mayor equidad, evitando que las limitaciones de una sola estrategia dejen desprotegidos a los sectores más vulnerables.
SLIPE (Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica): Promueve estos modelos combinados para blindar a la población infantil antes de su primera exposición al virus.
«Hoy estamos en un momento muy diferente al de años atrás porque disponemos de herramientas preventivas que permiten reducir significativamente el impacto del VSR», concluye el Dr. Vain, enfatizando la urgencia de aprovechar este retraso en el pico del virus para inmunizar a contra reloj a los lactantes argentinos.
