En un encuentro de dirigentes oficialistas alineados con Osvaldo Jaldo y Darío Monteros, un exintendente admitió con total naturalidad el uso de fondos públicos para mantener el aparato militante.
Por Fabián Juárez
El Federal Noticias

TUCUMAN.- El armado político en el interior de Tucumán volvió a quedar en el centro de la tormenta tras filtrarse los detalles de una polémica reunión en la localidad de Bella Vista. Lo que pretendía ser un encuentro cerrado de coordinación política entre exintendentes, concejales y altos funcionarios del Ministerio del Interior —cartera conducida por Darío Monteros— derivó en una impúdica confesión sobre el manejo de los recursos del Estado.
El protagonista del sincericidio fue el exintendente de esa ciudad, Luis Espeche. Ante la mirada de los presentes, y mientras se discutía la estructura territorial de cara al armado del gobernador Osvaldo Jaldo, Espeche soltó una frase que expone el modus operandi del clientelismo provincial: «Aquí en Bella Vista tenemos contratada gente que trabaja para nosotros… somos más de mil».
Un aparato financiado por los contribuyentes
La declaración encendió las alarmas y generó indignación inmediata. La cifra admitida por el dirigente —más de mil contratos concentrados en una sola localidad— pone de manifiesto la vigencia del uso de la estructura estatal como una «PyME militante», destinada a financiar punteros y asegurar la lealtad política en lugar de resolver las urgencias estructurales de la provincia.
Los cuestionamientos apuntan de manera directa a la cúpula del Poder Ejecutivo y al Ministerio del Interior, el área encargada de coordinar los fondos para los municipios y comunas. Mientras vastos sectores del interior tucumano padecen severas deficiencias en infraestructura, guardias hospitalarias colapsadas y falta de insumos de seguridad, la prioridad de la caja pública parece estar puesta en sostener el engranaje electoral oficialista.
El silencio del oficialismo
Hasta el momento, ni desde el entorno del gobernador Jaldo ni por parte de Darío Monteros se han emitido declaraciones oficiales respecto a los dichos de Espeche. El silencio, lejos de apaciguar el impacto, alimenta el malestar de una sociedad tucumana que asiste, una vez más, a la naturalización del empleo público como un botín de la dirigencia.
La filtración de este encuentro desnuda una realidad inocultable: la persistencia de los denominados «ñoquis» y los contratos políticos como el verdadero motor de la gestión territorial en Tucumán, pagados con el esfuerzo diario de los contribuyentes.
