Tiene apenas veintipico, pero ya vivió mil vidas. En una charla íntima, la escritora tucumana nos cuenta cómo un «manotazo de ahogado» en Oceanía la salvó de los mandatos, la llevó a publicar en una prestigiosa editorial española y por qué sus libros son el reflejo de todas las mujeres que habitan en ella.
Por Redacción El Federal Noticias

TUCUMAN.- Hay momentos en la vida donde el GPS interno recalcula a la fuerza. Te puede pasar cruzando la plaza Independencia de camino a la facultad, o te puede pasar a más de 12.000 kilómetros de casa, rodeada de canguros y con el mar de fondo. Esto último fue lo que le sucedió a Agostina Ferroni, una joven escritora tucumana que un día decidió armar las valijas, ponerle pausa a lo «socialmente esperado» y terminó encontrando su verdadera identidad entre rimas y versos en la lejana Australia.
Hoy, con dos libros publicados por la prestigiosa editorial española Valparaíso Ediciones («Lugares a donde no puedo volver» y «Todas las personas que fui»), Agostina charla con El Federal Noticias sobre el vértigo de cambiar de rumbo, el peso de las expectativas familiares y el orgullo de llevar la sensibilidad tucumana al mundo.
El «plan B» que no fue y el renacer en Oceanía
Como a tantos jóvenes de la provincia, a Agostina el mandato familiar la empujó hacia una carrera tradicional. «Psicología siempre fue un segundo plan. Mi primer plan era escribir», confiesa con una honestidad que desarma. Sus papás, desde el amor y el deseo de un futuro estable, le pedían una carrera «con salida laboral». Ella cumplió: cursó hasta tercer año, pero el cuerpo y el alma le dijeron basta. Dejó las aulas, pero la culpa es pesada: se fue a Australia con los apuntes en la mochila, prometiéndose rendir libre y de forma online. Nunca pasó.
«En Australia encontré quién soy realmente, y eso no tenía nada que ver con la Psicología. Fue un renacer. Si no hubiese estado ahí, mis libros hoy no existirían», asegura.
Del currículum archivado al éxito editorial
La vida del Working Holiday tiene mucha mística, pero también mucho desgaste. Entre ciudades nuevas y trabajos temporales, Agostina colapsó. Una tarde, agobiada por la necesidad de buscar otro laburo que ni siquiera le gustaba, entró a su Google Drive para actualizar su currículum. Pero el destino —o el algoritmo del inconsciente— tenía otros planes: encontró una carpeta olvidada con cientos de poemas escritos a lo largo de su vida.
«Fue la primera vez que vi valor en mi escritura. Dejé de verla como un hobby», recuerda. Esa tarde no hubo currículum nuevo. Hubo horas de orden, selección y el nacimiento de un manuscrito. Con más coraje que certezas, mandó sus textos a diferentes editoriales.
Siete meses después, llegó el mail que le cambió la vida: la editorial Valparaíso la elegía entre más de 700 postulantes de todo el mundo.
«No tenemos por qué ser una sola persona»
Su segundo libro, «Todas las personas que fui», tiene un título que interpela, especialmente a una generación centennial y millennial obsesionada con las etiquetas y el «propósito único».
Entre 2023 y 2025, Agostina siente que encarnó a muchas mujeres distintas: la estudiante en Tucumán, la que dejó la facultad, la que emigró sin hablar el idioma y sin plata, la que buscó su lugar en el mundo. «A veces no comprendo cómo no implosioné en ese entonces», se ríe, recordando el torbellino.
«Veo una búsqueda desesperada en los jóvenes por encontrar un único camino, y no tiene por qué ser así. Podemos ser muchísimas versiones de nosotros mismos al mismo tiempo», reflexiona con una madurez que asombra.
Las vidas de Agostina
• La estudiante universitaria en Tucumán.
• La emigrante en Australia sin contactos ni idioma.
• La poeta que desafió los mandatos tradicionales.
• La mujer que muta y se acepta en cada versión.
Lo que se calla, se escribe
Al contrario de lo que se cree, la inspiración de Agostina Ferroni ya no pasa por el cliché del amor romántico. «Me inspira todo lo que callo», lanza de forma contundente. «Muchas veces guardo mis opiniones en medio de una conversación para que las cosas no estallen. Todo lo que no quiero decir en el momento, lo escribo después».
¿Y qué se viene ahora?
La tucumana no para. Reveló que ya tiene lista su primera novela, titulada «Me voy con o sin vos», trabajada codo a codo durante un año con su mentora, la escritora Paola Soto, además de otro poemario bajo llave que espera su revisión final.
Cómo conseguir sus libros en Tucumán
Aunque la edición es española y pisa fuerte en Europa, los lectores tucumanos no se quedan afuera. Los libros de Agostina se pueden pedir por encargo en librerías nacionales como Cúspide, o adquirirse a través de Mercado Libre y Amazon.
Para los que prefieren el trato directo (bien a lo tucumano), pueden contactarla a través de su Instagram (@agostinaferroni), donde ella misma asesora a sus lectores sobre cómo conseguir sus ejemplares según el rincón del mapa donde se encuentren.
Agostina Ferroni es el claro ejemplo de que, a veces, hay que perderse en el mapa para encontrarse en las palabras. Y para Tucumán, es un orgullo que sus versos ya estén dando la vuelta al mundo.

