Un nuevo informe revela que el crédito dejó de ser una herramienta financiera para convertirse en un mecanismo de subsistencia. Casi 9 de cada 10 nuevas deudas ya presentan dificultades de pago. En paralelo, crece la desconfianza en los datos de inflación del INDEC y cae la aprobación del gobierno de Javier Milei.
Por Redacción
EL FEDERAL NOTICIAS

La crisis económica en Argentina ha configurado un nuevo y alarmante mapa del endeudamiento familiar. Ya no se trata de pedir crédito para invertir o comprar bienes durables; hoy, la deuda es un mecanismo de supervivencia. Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora correspondiente a marzo, el 56,4% de los hogares argentinos tomó deuda en los últimos seis meses, mayoritariamente para cubrir gastos cotidianos, pagar servicios, alquileres o comida.
El dato más crudo que desprende el estudio, realizado sobre casi 1.200 casos en todo el país, es la velocidad con la que se deteriora la capacidad de pago: dentro del grupo que se endeudó, casi 9 de cada 10 (cerca del 90%) ya manifestó dificultades para cancelar esas obligaciones.
Este fenómeno describe un cambio radical en la función del crédito. Lejos de ser una opción de progreso, se ha transformado en un salvavidas de plomo en un contexto donde el 83,9% de los encuestados afirmó que su salario no le gana a la inflación. La fragilidad es tal que más de la mitad de la población no logra llegar al día 20 de cada mes con sus ingresos corrientes.
El circuito del ajuste: cuando el crédito reemplaza al salario
El informe de Zentrix describe un mecanismo de ajuste brutal que se articula en cuatro etapas y que ya afecta a la mayoría de la población:
Caída estrepitosa del poder adquisitivo.
Dificultad creciente para sostener el consumo mensual básico.
Recurso sistemático al endeudamiento (tarjetas, préstamos personales) para cubrir la brecha.
Incapacidad para cumplir con esas nuevas obligaciones financieras.
El destino de los fondos refuerza esta lectura de crisis: el financiamiento no se orienta a generar ingresos futuros, sino a cubrir necesidades presentes, comprometiendo severamente los ingresos familiares a mediano plazo. Este escenario consolida una percepción social de vulnerabilidad: más del 53% de la población se auto-representa hoy como clase baja.
Crece la grieta entre la «economía real» y los datos del INDEC
En paralelo al deterioro material, el estudio detecta una creciente desconfianza hacia las estadísticas oficiales. En marzo, el 65,8% de la población consideró que el dato de inflación publicado por el INDEC no reflejó adecuadamente la variación de precios que percibió en su vida diaria.
Esta brecha entre el «número oficial» y la economía vivida en los hogares tiene una explicación concreta: cuando más de la mitad de la población se queda sin dinero antes de que termine el mes, cualquier índice que muestre una desaceleración o una cifra menor a la percibida en el supermercado pierde credibilidad. La inflación dejó de ser una variable abstracta y pasa a medirse en cuánto dura el ingreso en el bolsillo. Si la referencia oficial (que se usa para paritarias) no logra recomponer el poder de compra real, la validación social del dato público se erosiona.
Impacto político: cae la aprobación de Javier Milei
El clima de asfixia económica ya tiene su correlato en la evaluación política. En marzo, la desaprobación de la gestión del presidente Javier Milei alcanzó el 53,3%, registrando un fuerte incremento de 8,3 puntos respecto a la medición anterior. Por su parte, la aprobación se ubicó en el 38,5%.
A diferencia de etapas anteriores, donde las expectativas positivas amortiguaban el impacto del ajuste, el escenario actual muestra una convergencia entre la percepción personal (el bolsillo) y la evaluación del rumbo del país. Cuando el deterioro se experimenta directamente en el consumo básico, el margen de tolerancia social se reduce y la imagen presidencial tiende a ajustarse en esa dirección negativa.
Por otro lado, la imagen del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, exhibió un leve cambio de dinámica. Si bien mantiene un diferencial claramente negativo (33,8% de imagen positiva frente a un 57,2% de negativa), marzo pareció cortar la secuencia de caída que traía desde octubre pasado. Resta saber si esta estabilización en torno al 30% de aprobación marca un reordenamiento de su figura o simplemente una meseta en niveles bajos.
Sobre el estudio
Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, realizado en marzo sobre 1.198 casos válidos con cobertura nacional. El relevamiento se efectuó mediante un cuestionario autoadministrado en línea con diseño muestral ponderado. El margen de error teórico se estima en ±2,83%, con un nivel de confianza del 95%.
