
Alexia Rattazzi es psiquiatra infanto-juvenil especialista en autismo y desde allí nos habla de inclusión, un término que nos «queda corto», debemos hablar de convivencia para «abrazar la diversidad».
Es una de las caras visibles en el país de la lucha por la educación inclusiva y de calidad con aportes desde su profesión y como Co-fundadora del Programa Argentino para Niños y Adultos con condiciones Espectro Autista.
PANAACEA trabaja hacia la igualdad de oportunidades y derechos de las personas con condiciones del espectro autista, promueve la toma de conciencia en la población general e impulsa la detección precoz de las condiciones del espectro autista (CEA) entre otras actividades.
Asimismo, tiene como finalidad armar una red de padres y profesionales a lo largo y a lo ancho del país, para que todas las personas puedan conocer los recursos que existen en cada pueblo, ciudad o provincia.
En este marco Alexia Rattazzi, considera que la palabra, «inclusión o incluir supone una actitud que depende de otra persona» y que el concepto clave es «convivencia» porque en ese caso «nadie tiene que hacer algo en particular simplemente convivir con el resto».
En diversas presentaciones y entrevistas que ha dado en el marco de la pandemia ha indicado: «No uso la palabra integrar porque refleja esa sensación de personas que hay que unir a un mundo “normal”, prefiero utilizar la palabra convivencia en diversidad, es decir, la idea que incluir no demande ningún esfuerzo. Cambiar las maneras de pensar y derribar prejuicios nos exige una actitud personal de estar dispuestos a cambiar la mirada y esto no está garantizado sino que depende de una decisión personal; en cada persona está el poder de tener una mirada distinta y en esa mirada distinta hacerle la vida distinta a muchas personas, entonces crean en el poder de cada uno».
Cree que si bien hemos avanzado en una sociedad más inclusiva de la mano de la tecnología que ha puesto en evidencia con fuerza problemáticas como el autismo, relacionadas con lo educativo y la idea de inclusión, queda camino por recorrer.
Haciendo referencia a la diversidad indica que: «Los entornos definen experiencias y trayectorias de vida, si tenemos un entorno que es sumamente inclusivo donde hay personas que se dedican a que se puedan ejercer plenamente los derechos, esas personas con TEA u otra condición, no van a tener mayores dificultades», por eso apela a la convivencia sin tantos rótulos o menciones de a quién o quiénes inlcuir.
«Colectivo de personas con diversidad funcional, porque la palabra discapacidad se queda corta, divide al mundo en dos, los que tienen discapacidad y los que no lo tienen y eso es mentiroso , esa división no es verdad», comenta entre sus aportes a la posibilidad de pensar.
La diversidad enriquece a las personas y en términos de educación inclusiva el camino es «todas las escuelas son escuelas», con docentes preparados para trabajar en aulas diversas. Es un cambio de paradigma que demanda tiempo.
Alexia Rattazzi posee varios libros sobre el tema en relación a TEA pero aporta una mirada que permite repensar la tarea escolar y social que nos involucra a todos, arrancando en cada uno de nosotros y en la familia.
Mucho más cuando hablamos de educación porque somos todos únicos y tan diversos como personas en el mundo.
El paradigma de la inclusión considera que el sistema educativo debe dar respuesta a la diversidad de los estudiantes; en este contexto, la llamada educación especial no sería una institución separada de la llamada escuela común, sino que el objetivo es lograr una única escuela que pueda alojar a todos los alumnos.
En tal sentido hablar de convivencia implica dar un salto hacia la diversidad como consigna superadora para incluir.
