Luego de la derrota de Patricia Bullrich el domingo, la alianza opositora transita el momento más difícil desde su creación en 2015. Reina la desconfianza mutua entre el PRO, la UCR y el PJS. Jaldo apunta a lograr una buena performance el 19 de noviembre y que Massa sea el presidente de la Argentina.

TUCUMAN.- Osvaldo Jaldo no quiere dejar nada librado al azar. Sabe que no es lo mismo gobernar Tucumán en épocas de vacas flacas con Sergio Massa en la Casa Rosada que con Javier Milei sentado en el sillón de Rivadavia.
A pesar de no formar parte del comando de campaña post PASO, Jaldo movió algunas fichas para lograr el repunte de Massa en la provincia y colaborar con la campaña de Unión por la Patria.
Se notó que a nivel nacional el peronismo también jugó su pleno en otros distritos. De los 3.752.175 votos nuevos en las generales respecto de las PASO, el 85 por ciento fue para el oficialismo.
La semana pasada hubo un acercamiento entre el gobernador electo y el intendente saliente, Germán Alfaro, que se cristalizó de tres maneras: en la mesa de conducción del Concejo Deliberante de la Capital se sentó Carlos Ale. Por primera vez en ocho años un alfil de Alfaro tiene un espacio en este sitio. El sábado asumirán los legisladores y el alfarismo impulsa al secretario de Obras Públicas, Alfredo Toscano, para un lugar en la mesa de autoridades. El tercer capítulo del acercamiento Jaldo-Alfaro se concretó esta mañana en la Legislatura de Tucumán, con la excusa de la presentación de un libro con los ocho años de gestión capitalina.
Jaldo y Alfaro son amigos desde hace más de 20 años. Los caminos de la política los distanció entre 2015 y 2021 cuando Jaldo lo quiso tentar para enfrentar a Manzur, pero Alfaro se mantuvo dentro de Juntos por el Cambio y dejó que la interna oficialista la resolvieran el gobernador con el vicegobernador.
Hoy Alfaro concurrió a la Legislatura con los concejales y legisladores electos del Partido de la Justicia Social. Negó un acuerdo político con el gobernador electo, pero le deseó suerte en la gestión. ¿Jaldo le habrá pedido el favor de que en el ballotage colaborara con la campaña de Massa?
Con este acercamiento, y con el tercer puesto de Patricia Bullrich el domingo último, Juntos por el Cambio transita horas agonizantes. La alianza opositora seguramente se no mantendrá con los mismos partidos que confluyeron hasta el domingo pasado. La reconfiguración del mapa político puede sepultar a Juntos por el Cambio. Nuevos partidos, nuevos socios, nuevos acuerdos. También es cierto que, al menos en Tucumán, de Juntos por el Cambio sólo tenía el nombre. El radicalismo siempre se cortó solo, el alfarismo nunca se sintió un socio y el PRO deambuló de un péndulo a otro.
Los radicales quedaron en una situación incómoda en Tucumán. Fuera de las mesas de autoridades del Concejo Deliberante de la Capital y de la Legislatura, también miran de reojo.
Mientras, el radicalismo nacional mira con más simpatía a Massa que a Milei. De hecho, en las provincias donde el radicalismo ganó las gobernaciones, Patricia Bullrich no hizo pie. Sólo ganó en Capital Federal, que ahora gobernará Jorge Macri. ¿El radicalismo jugó al quedo en las nacionales? Es Esa pregunta con olor a traición flota dentro del endeble esquema opositor.
En Chaco, Massa logró el 43,69% contra un 24,13% de Bullrich.
En Chubut ganó Milei con el 35% y Bullrich quedó tercera con un 20,54%.
En Corrientes gobierna el radical Gustavo Valdés y se impuso Massa con el 37,2%.
En Entre Ríos Rogelio Frigerio logró la gobernación pero Bullrich salió segunda, a tres puntos de Massa.
En Jujuy gobierna Gerardo Morales, presidente de la UCR, y Bullrich quedó tercera con un 19,94%. Allí Milei se impuso con el 37,38% y Massa logró un 32,31%.
En Mendoza Bullrich quedó segunda con el 25,85% de los votos mientras que Milei lideró la tabla con el 42,35%.
En San Juan Bullrich también repitió el tercer lugar con el 23,22%, casi 12 puntos menos que Milei y 10 puntos menos que Massa.
En Santa Fe Maximiliano Pullaro ganó cómodo la gobernación pero en su provincia Milei logró un 32,47%, Massa un 29,68% y Bullrich apenas un 26,89%.
En San Luis Milei quedó al frente con el 43,37%, Massa un 27,19% y Bullrich un 20,96%.
Así las cosas, el radicalismo nacional definiría esta semana qué postura tendrá en el ballotage entre Massa y Milei. ¿Pedirán el voto por alguno o se mantendrán ajenos a la compulsa? La decisión que tome el centenario partido seguro repercutirá en el armado nacional de Juntos por el Cambio. Sobre todo si el PRO decide algo diferente. El tercer socio en cuestión, la Coalición Cívica, ya anticipó que no apoyará a ninguno de los candidatos. Una salida diplomática puede ser que cada dirigente, de manera personal, exprese su preferencia.
En el radicalismo tucumano y algunos dirigentes del PRO también miran cada tanto el celular para ver si aparece alguna convocatoria de Jaldo. El gobernador electo apunta a seducir algunos radicales para lograr un triunfo contundente en Tucumán. Desde que se consagró en junio que repite la palabra pluralismo. De hecho, Alfaro fue uno de los que notó ese contraste entre Jaldo y el gobernador Juan Manzur.
