Análisis crítico de la crisis energética en La Rioja: crecimiento renovable, deuda con CAMMESA y propuestas para un sistema libre y sostenible.
Jorge Brizuela Cáceres
El Federal Noticias

«La boleta de la luz llega todos los meses, al correo del negocio o a la puerta de mi casa. Pero la calidad es cada vez peor, y las tarifas mas altas», dice Ernesto, pequeño comerciante que sobrevive en una de las principales avenidas de la zona sur de la ciudad de La Rioja. Su mensaje se multiplica por miles cada mes cuando EDELaR distribuye las facturas del servicio eléctrico. Esto lo reconoce Jerónimo Quintela, presidente de EDELaR, cuando dice que “la energía no es solo un insumo económico, sino un bien social”.
Durante los últimos seis años, la provincia de La Rioja se convirtió en un símbolo de la transición energética argentina. Con el crecimiento del Parque Eólico Arauco (PEA) y nuevos proyectos solares, la provincia parecía posicionarse a la vanguardia de las energías renovables en el NOA. Así lo explicaba un especialista: “El 66 % de la energía riojana proviene de fuentes limpias. Somos la cuarta provincia en generación renovable”, afirmó Ariel Parmigiani, presidente del Parque Eólico Arauco,
Sin embargo, detrás del discurso de modernización se esconde un sistema financieramente desequilibrado, institucionalmente opaco y estructuralmente dependiente de subsidios. Hoy, la energía riojana vive una paradoja: produce más que nunca, pero distribuye y cobra peor que antes.



De la utopía eólica al parque híbrido
Desde 2019, La Rioja apostó fuerte por la generación limpia. El Parque Eólico Arauco SAPEM, empresa de capital estatal, alcanzó 250 MW de potencia instalada tras la inauguración de su tercera etapa en 2025. Según su informe oficial, en 2024 generó 649.964 MWh, equivalentes al consumo del 80 % de los hogares riojanos.
Además, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) autorizó en julio de 2025 el ingreso del Parque Solar Fotovoltaico Arauco I (50 MW), proyecto que convertirá al complejo en el primer parque híbrido eólico-solar del país (Resolución ENRE 486/2025).
En el plano técnico, el crecimiento es innegable. En el plano financiero, el desafío es mayúsculo: la generación rentable no alcanza para tapar los agujeros de la distribución. Sin embargo, para Parmigiani, “nuestro modelo público-privado demuestra que el Estado puede asociarse con el mercado sin perder soberanía”.

Una deuda que no deja de crecer
Mientras los molinos de viento giran, la empresa distribuidora EDELaR S.A. acumula una deuda millonaria con CAMMESA, administradora del Mercado Eléctrico Mayorista. Los informes oficiales y medios especializados coinciden en que la empresa llegó a deber más de $8.000 millones, logró una quita del 35 % en 2023 y luego redujo la deuda a unos $3.500 millones a fines de 2024. No obstante, estimaciones de enero de este año hablaban de pasivos superiores a $30.000 millones, según el diputado nacional opositor libertario Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.
El problema no es solo contable. La deuda de EDELaR refleja tarifas artificialmente contenidas, costos no cubiertos y subsidios provinciales que distorsionan los precios reales del servicio eléctrico. Es decir: el Estado paga lo que los usuarios no pagan, y lo hace con dinero que no tiene. El gobernador Quintela sostuvo que “la energía y el agua son derechos humanos. No pueden depender de la capacidad de pago, sino del principio de justicia social”, justificando la política de tarifas congeladas.

Causas estructurales
La provincia mantiene tarifas subsidiadas para evitar conflictos sociales. Es una política tarifaria insostenible: esa decisión política erosiona la capacidad de EDELaR para pagar la energía que compra a CAMMESA.
Por otro lado hay una desconexión entre generación y distribución: el PEA vende energía a precios mayoristas; EDELaR cobra a tarifas minoristas reguladas. Los ingresos del parque eólico no se reinvierten en la red provincial ni se utilizan para cancelar deudas.
También están las Resoluciones ENRE 486/2025 y 565/2025, que evidencian demoras en la expansión del transporte eléctrico y en la conexión de nuevas plantas al sistema troncal. Los cuellos de botella encarecen la operación y retrasan ingresos. El resultado es una infraestructura rezagada.
Un caso de estudio es el endeudamiento en dólares y los costos internos en pesos: los contratos de equipamiento eólico están dolarizados, mientras las tarifas se cobran en pesos. Cada devaluación agranda la brecha y hace inviable la amortización.
Finalmente un mal endémico: la falta de transparencia. No hay balances auditados actualizados de EDELaR ni del PEA publicados en el Boletín Oficial de La Rioja. Sin información pública, no hay control ciudadano ni rendición republicana. “El ciudadano no puede ser solo usuario, debe ser protagonista de la política energética”, dijo la magíster Paola Martínez (UTN-FRLR). Una afirmación que se alinea con la demanda republicana de transparencia y control socia.

Más generación, menos sustentabilidad
No hace falta mucho análisis para definir las consecuencias: un servicio vulnerable por la postergación de inversiones en mantenimiento y redes; el déficit fiscal creciente por los subsidios provinciales que absorben hasta el 15 % del gasto corriente energético; la inequidad regional, ya que los usuarios industriales pagan menos del costo real, mientras los usuarios domésticos cargan con distorsiones cruzadas; el riesgo político, ya que si los precios mayoristas nacionales suben, La Rioja no podrá sostener el esquema actual sin un colapso financiero.
También hay que considerar la emergencia energética nacional (Decretos 55/2023, 1023/2024, 370/2025), que extendió el congelamiento parcial de tarifas, pero no eliminó las causas de fondo. El resultado es un modelo híbrido: capitalismo subsidiado, estatalismo selectivo y opacidad contable. Una tormenta perfecta. El ex subsecretario de Energía Eléctrica de la Nación, Federico Basualdo, advirtió que “sin Estado no hay energía accesible ni industria nacional posible”. La afirmación sintetiza la defensa del modelo centralizado que es la raíz del desequilibrio financiero provincial.

La energía no puede depender del humor político
Desde una visión crítica y alternativa, la política energética riojana necesita una cirugía profunda. La energía no debe ser una herramienta de marketing político ni un refugio de déficit. “No vamos a permitir que se privatice lo que nos pertenece a todos los riojanos”, advierte Ricardo Quintela. A esto precisamente me refiero: el Estado debe fijar reglas, no precios; auditar, no administrar discrecionalmente; facilitar competencia, no perpetuar monopolios estatales.
El problema de La Rioja no es la energía limpia, sino la energía mal administrada. La provincia generó un activo estratégico (PEA) pero lo opera con la lógica de una empresa pública de los años ’80: sin balances, sin métricas de eficiencia y con objetivos cambiantes.

Un camino al equilibrio
En medio de una tormenta perfecta, un buen piloto ve el sendero de salida. Consultado diversos análisis de situaciones similares,las soluciones coinciden:
- Auditoría integral y publicación de balances del PEA y EDELaR, porque la transparencia es una condición básica de la confianza ciudadana y del crédito internacional.
- Creación de un Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) con reglas claras, financiado por dividendos del PEA, que debe tener control tripartito (Provincia – ENRE – Auditoría Externa). Como dijo el secretario de Energía, Alfredo Pedrali: “el futuro energético no se planifica desde la Capital, se construye en el territorio”.
- Juntos pero no revueltos: debe haber una separación contable total entre generación y distribución, sin ningún cruce de cuentas sin aprobación legislativa y publicación en el Boletín Oficial.
- Tarifas realistas y segmentación social: Subsidios focalizados en los más vulnerables y precios basados en costo para el resto. La solidaridad no puede confundirse con populismo tarifario.
- Competencia y contratos bilaterales: Debemos permitir que grandes usuarios compren energía directamente al PEA o a privados bajo normas del Mercado Eléctrico Mayorista. Más mercado, menos intermediación.
- Asociaciones público-privadas (PPP) para ampliar líneas de transporte y almacenamiento de energía. Inversión privada con auditoría estatal: capital sin burocracia.
- Educación técnica y empleo local: capacitar a jóvenes riojanos en mantenimiento de parques renovables y electromecánica, generando empleo genuino y valor agregado. Tenemos las instituciones y los docentes, solo hace falta invertir en mejores salarios, mas capacitación y mejoramiento de la infraestructura y el equipamiento.

Libertad, orden y energía para el futuro
La Rioja tiene todo para ser el corazón energético del NOA, pero corre el riesgo de transformarse en un ejemplo de desorden contable y captura política. No faltan molinos ni paneles: faltan instituciones. Para Basualdo, “el mercado no garantiza justicia ni desarrollo”. Y se equivocá, porque la verdadera transición energética será republicana o no será: libre competencia, rendición de cuentas y respeto por la ley.
La energía no puede seguir siendo un privilegio administrado; debe ser un servicio sostenible, eficiente y transparente. Solo así los riojanos dejarán de pagar con inflación y deuda lo que otros deciden en nombre del “progreso”.-
Nota: Las declaraciones textuales (de ciudadanos y funcionarios o especialistas) se obtuvieron adentro y afuera del 1er. Foro Provincial de la Energía, realizado el jueves 14 de agosto de 2025 en la Facultad Regional La Rioja de la Universidad Tecnológica Nacional,y organizado por EDELaR, el Gobierno de la Provincia, el Ministerio de Educación de la Provincia, la UTN y la UNLaR.
