El magistrado Fernando Pinos Guevara, responsable de la causa que conmocionó al país, denunció una escalada de ataques contra su familia. «La idea no era robar, querían que sintamos pánico», aseguró tras el último asalto en Nochebuena.

BUENOS AIRES.- El avance del narcotráfico y sus métodos de amedrentamiento sumaron un capítulo alarmante este fin de semana. El juez Fernando Pinos Guevara, quien lidera la investigación por el brutal triple crimen de Morena Verdi, Brenda Loreley Del Castillo y Lara Gutiérrez, rompió el silencio tras ser blanco de una serie de ataques que calificó como «venganza» por su rol judicial.
El magistrado relató con crudeza los hechos que hoy lo mantienen bajo custodia policial y con el temor constante por la integridad de su familia.
Una emboscada con armas de guerra
El primer episodio ocurrió el pasado 2 de noviembre bajo una modalidad que excede el robo casual. Al regresar de una fiesta familiar, el juez y su esposa fueron interceptados por un vehículo a contramano del cual descendieron cinco hombres, tres de ellos portando pistolas 9 milímetros.
“Uno me puso el arma en la sien mientras los demás iban hacia la camioneta donde estaban mi suegra, mi esposa y mis hijos”, recordó Pinos Guevara.
A pesar de que el juez les pidió retirar a los niños del vehículo, los delincuentes lo mantuvieron encañonado en la nuca. El asalto solo cesó cuando vecinos de la zona intervinieron tocando bocina, lo que provocó la huida de los atacantes. Si bien la camioneta apareció horas después en el barrio Fuerte Apache, los celulares de la familia nunca fueron recuperados.
El mensaje mafioso de Nochebuena
La persecución no terminó allí. Durante los festejos de esta última Navidad, mientras la familia se encontraba en una vivienda de fin de semana, desconocidos ingresaron a su domicilio particular. Al regresar, el panorama fue desolador: la casa estaba revuelta, pero el botín era lo de menos.
“Abrieron una urna con cenizas y descartaron objetos de valor como un reloj de oro y una caja fuerte. La intención no era el robo, sino el hostigamiento. Querían que sintiéramos pánico. Nos dejaron un mensaje”, sentenció el juez, sugiriendo que se trató de una operación de inteligencia y amedrentamiento dirigida directamente a su persona.
Justicia bajo fuego
Pinos Guevara vincula estos hechos directamente con su intervención en el expediente del triple crimen con sello narco, aunque también tiene a su cargo otras causas vinculadas a organizaciones criminales de alta peligrosidad.
Desde este miércoles, el domicilio del magistrado cuenta con consigna policial fija, una medida que Pinos Guevara exige que se mantenga en el tiempo: “La seguridad de mi familia es mi prioridad y está en grave riesgo. Espero que la custodia no esté solamente durante la exposición pública del caso; tengo miedo de que suceda algo más”.
El caso enciende las alarmas en el ámbito judicial, donde la vulnerabilidad de quienes investigan al crimen organizado vuelve a quedar expuesta en una semana marcada por la violencia y los mensajes mafiosos.
