El prócer dijo en 1812: “Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional”.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
TUCUMÁN.- El 27 de febrero de 1812 se produjo un hecho destacado en nuestra historia, cuando a orillas del Río Paraná, en Rosario, se izó por primera vez la Bandera Nacional Argentina.
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, fue abogado, economista, periodista y militar, y el artífice del símbolo patrio, que surgió en un contexto de necesidad, durante la guerra por la independencia.
El prócer encomendado con la tarea de fortificar las costas del Paraná, decidió enarbolar una bandera y, al no tener una disponible, mandó confeccionar una blanca y celeste, siguiendo los colores de la escarapela nacional. Este acto simbolizó la unión y la lucha por la libertad en tierras argentinas.
La bandera tuvo que esperar su reconocimiento oficial, hasta el 25 de julio de 1816, cuando el Congreso de Tucumán, luego de la proclamación de la independencia, estableció por ley la adopción de una bandera con los colores «celeste y blanco», en homenaje a la creada por Belgrano en 1812.
Belgrano, nació el 3 de junio de 1770 en Buenos Aires. Fue uno de los 16 hijos del matrimonio de Domingo Belgrano Peri y María Josefa González Casero.
No solo fue el creador de la bandera, sino una figura multifacética que dejó un impacto en la historia argentina. Abogado formado en Europa durante la Revolución Francesa, fue vocal de la Primera Junta de Gobierno de 1810, participó activamente en las guerras de independencia y lideró expediciones militares cruciales. Estuvo al frente del Ejército del Norte y comandó el éxodo jujeño.
Además de su contribución militar, Belgrano fue un defensor de la educación, la industria nacional, la justicia social y los derechos de los pueblos originarios. Su legado incluye el impulso a la libertad y la construcción de una nación basada en principios democráticos y solidarios.
El general Belgrano falleció el 20 de junio de 1820 en la ciudad de Buenos Aires, dejando un legado imborrable en la historia de Argentina.

