El ministro Darío Monteros recibió a un grupo de pobladores en la capital, pero en el sur la policía desalojó con violencia la protesta en Ruta 157. Hubo tres detenidos y crece la indignación: «¿Dialogan o nos pegan?».
Redacción El Federal Noticias

LA MADRID / SAN MIGUEL DE TUCUMÁN. – La jornada de este lunes 13 de abril de 2026 quedará marcada por una de las postales más contradictorias de la gestión de Osvaldo Jaldo. En un escenario de tensión extrema, el Gobierno provincial exhibió una doble cara: por un lado, una mesa de diálogo en los despachos oficiales; por el otro, el avance de las fuerzas de choque contra familias que exigían obras para no volver a perderlo todo bajo el agua.
Mientras los vecinos de La Madrid cortaban la Ruta 157 denunciando que el pueblo se ha convertido en un «embalse» por la falta de obras hídricas, la Infantería de la Policía avanzó para liberar la calzada. El operativo terminó con disparos de postas de goma, gases y un saldo de tres personas detenidas, cuyos nombres ya circulan en las redes sociales como los «presos de las inundaciones».
La «Mesa de Enlace» en medio del gas lacrimógeno
Casi al mismo tiempo que los efectivos empujaban a manifestantes en el sur, el ministro del Interior, Darío Monteros, difundía imágenes de una reunión de trabajo con un grupo de vecinos de la zona.
El relato oficial: Monteros aseguró que la reunión fue «productiva» y que coinciden «en un 90% en el trabajo inmediato» que necesita La Madrid.
La realidad en la ruta: Para quienes estaban en la primera línea del reclamo, la reunión en la capital fue vista como una «maniobra de distracción». «Nos reprimen por pedir obras y el Gobierno no da la cara en el lugar», expresaron los manifestantes con la voz quebrada.
«No son cohetes, son balas», gritaba una vecina mientras los videos de la represión se viralizaban en tiempo real, contrastando con el clima de aparente calma que intentaba proyectar el Ministerio del Interior.
Un pueblo que vive bajo la amenaza del barro
El reclamo de los vecinos de La Madrid no es nuevo, pero la desidia estatal ha colmado la paciencia. Tras las inundaciones de marzo, que dejaron a todo el pueblo evacuado sobre la banquina de la ruta, la comunidad exige soluciones estructurales que impidan que el río Marapa vuelva a sepultarlos.
Las denuncias de los vecinos apuntan a:
Obras hídricas inexistentes: Promesas de dragado y defensa que nunca se concretaron.
Abandono total: Muchos aseguran que la única asistencia real llegó de «pueblos hermanos» y no del Estado.
Violencia como respuesta: La indignación creció al ver que, en lugar de máquinas viales para limpiar los canales, el Gobierno envió camiones de Infantería.
¿El fin de la «paz» jaldista?
El violento episodio en La Madrid y la detención de los tres vecinos pone en jaque el discurso de gobernabilidad del oficialismo. La oposición calificó el hecho como un acto de «autoritarismo ante la incapacidad de gestión».
Por estas horas, la tensión en el sur tucumano sigue siendo alta.
