La justicia de Río de Janeiro frenó el regreso de la abogada e influencer argentina en una decisión que contradice incluso a la fiscalía. Deberá seguir con tobillera electrónica.
REDACCION EL FEDERAL NOTICIAS

RÍO DE JANEIRO. – El alivio tendrá que esperar. Cuando todo indicaba que la abogada e influencer argentina Agostina Páez (29) cruzaría la frontera de regreso a casa tras dos meses de calvario judicial, un inesperado fallo del juez Guilherme Schilling Pollo Duarte ha congelado sus planes. En un giro que sorprendió tanto a la defensa como a la querella, la joven santiagueña deberá permanecer en Brasil, al menos, entre 15 y 20 días más.
Lo que parecía un trámite administrativo final se transformó este miércoles en un nuevo laberinto burocrático. A pesar de que la fiscalía y la propia querella ya habían dado el visto bueno para que Páez regresara a la Argentina, el titular del tribunal penal 37 de Río decidió mantener con firmeza las medidas cautelares.
El «balde de agua fría» para la defensa
La noticia cayó con pesadez en el entorno de la influencer, quien ya asimilaba la idea de recuperar su libertad total. Según confirmó su abogada defensora, Carla Junqueira, el magistrado optó por una ruptura inusual en la dinámica del proceso:
Monitoreo constante: Páez deberá seguir utilizando la tobillera electrónica.
Prohibición de salida: Su pasaporte sigue retenido y no podrá abandonar suelo brasileño de inmediato.
Decisión unilateral: El juez actuó en contra de la opinión de los fiscales, quienes no veían impedimentos para su retorno antes de la sentencia definitiva.
«Es un escenario que ayer se daba por descontado y que ahora se posterga por un escollo burocrático», explicaron fuentes cercanas al caso.
Cronología de un escándalo en Ipanema
El caso que mantiene en vilo a la opinión pública comenzó hace dos meses a la salida de un bar en el exclusivo barrio de Ipanema. Agostina Páez fue acusada de injuria racial tras proferir presuntos gestos racistas, un delito que en Brasil ha cobrado una severidad extrema tras las recientes reformas legales que lo equiparan al racismo.
Desde entonces, la vida de la joven abogada dio un vuelco de 180 grados: de las playas de Río a los tribunales, y de los flashes de sus redes sociales al monitoreo electrónico permanente.
¿Qué sigue para Agostina Páez?
Los próximos 20 días serán cruciales. La defensa buscará agilizar los tiempos procesales para que el dictado de la sentencia definitiva coincida con el fin de este nuevo plazo impuesto por Schilling Pollo Duarte. Por ahora, el sueño del reencuentro con su familia en Santiago del Estero permanece en pausa bajo el sol de Río de Janeiro.
