La obra no se terminó, hay pagos sin justificar y riesgo de incendio. Tuvo un presupuesto asignado de $52 millones.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BUENOS AIRES.- En las últimas horas tomó estado público un informe de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN). Indica que se detectaron serias irregularidades en la obra de modernización y puesta en valor de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), dependiente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
La obra se adjudicó el 8 de octubre de 2019 a través de la Orden de Compra N° 186/2019 por $52.498.790,30, es decir sobre el final del mandato de Mauricio Macri y debía completarse en seis meses desde su adjudicación, es decir en abril de 2020, ya bajo la administración de Alberto Fernández. Sin embargo, en agosto de 2024, fecha en que finalizó la evaluación de los auditores, los trabajos no solo no habían concluido, sino que representaba un peligro para los vecinos: desde riesgo de incendio y electrocución a posibilidad de derrumbe.
Principales puntos del informe
Durante el período auditado por la SIGEN, la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica estaba a cargo del prestigioso director de cine Luis Puenzo.
El experimentado cineasta fue reemplazado por Carlos Pirovano, un economista con experiencia en gestión pública y privada. Su nombramiento generó polémica en la industria cinematográfica debido a su falta de antecedentes en el sector audiovisual. Según el informe de la SIGEN, Pirovano tampoco terminó de ejecutar la obra por la que ya se había abonado casi la totalidad del contrato y que a la fecha de la auditoría (24 de mayo de 2024) “estaba paralizada”.
Las conclusiones de los auditores son lapidarias: alertan sobre el estado crítico del edificio de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica que debía ser remozado -está ubicado en la calle Moreno 1199, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires– con riesgos estructurales, eléctricos y de seguridad que afectan tanto la infraestructura como a quienes circulan por el establecimiento. La falta de control y ejecución de la obra dejó un espacio inhabilitado y peligroso, con grandes retrasos y fallas en la planificación, precisan los auditores que también remarcaron:
Obra inconclusa y paralizada: fue adjudicada a TECYMAQ S.A. por un monto de $52.498.790,30, debía completarse en seis meses tras su adjudicación en 2019, pero sigue sin finalizar.
Abandono y falta de mantenimiento: gran cantidad de escombros, materiales inflamables y mobiliario acumulado. Falta de medidas de seguridad e higiene. Instalaciones eléctricas fuera de normativa, con riesgo de incendio y electrocución. Deficiencias en el sistema contra incendios y las escaleras de evacuación.
Pagos sin justificación adecuada: se abonó $41.999.032,24 (80% del total), aunque el avance de obra no justifica ese porcentaje. El contratista recibió un anticipo del 60% para acopio de materiales, muy superior al estándar del sector (10-20%). No hay registros claros de certificación de avances de obra.
Irregularidades administrativas: no se firmó un contrato formal con el contratista, solo una orden de compra. Falta de control del INCAA sobre la ejecución del proyecto. Se aplicó una redeterminación de precios sin justificación ni método adecuado.
Entre las observaciones más preocupantes, la auditoría destacó la presencia de un hueco provisorio para un montacargas que carece de contención de seguridad, lo que representa un peligro significativo para las personas. Asimismo, se detectaron materiales inflamables almacenados sin las medidas de protección adecuadas, lo que incrementa el riesgo de incendios.
En cuanto a las instalaciones eléctricas, el relevamiento identificó fallas graves, como tendidos fuera de normativa que podrían derivar en choques eléctricos o incendios. Además, algunos materiales de construcción, como cemento y pintura, se encuentran en estado de degradación debido al tiempo transcurrido desde el inicio de la obra, lo que pone en evidencia la falta de mantenimiento y planificación.
El informe también señala que la obra carece de un registro adecuado de los materiales y herramientas, así como de un espacio específico para su almacenamiento. Esto ha derivado en un entorno desordenado y sin las condiciones mínimas de seguridad e higiene laboral. Según SIGEN, no se cuenta con personal calificado para supervisar y controlar la ejecución de un proyecto de esta envergadura, lo que ha contribuido al estado actual de la obra.

