
SANTA CRUZ.- La Subsecretaría de Abordaje territorial de la provincia de Santa Cruz se hizo eco de las inundaciones generadas en las calles y viviendas a causa del deshielo registrado en los últimos días en la ciudad de Río Gallegos.
Destacó la tarea de los trabajadores de las distintas áreas que ante “un imprevisto” lograron desarrollar “rápidamente distintas estrategias de mitigación de la problemática”.
La información oficial habla de contingencias propias de la época invernal pero otras voces indicarían que en tierra santacruceña la desidia, desinversión, promesas y relato son moneda corriente.
El acceso a los servicios básicos como gas, luz y agua giran entorno a una realidad que colapsa frente a cualquier eventualidad climática o por roturas en acueductos que requieren mantenimiento.
Es una realidad que se repite en otras latitudes cercanas, tal es el caso de Chubut con una grave crisis energética que afecta a los pueblos del interior que por días suelen quedarse sin suministro, el acueducto que abastece a la ciudad de Comodoro Rivadavia que sufre roturas constantes con cortes en el servicio de agua potable y rutas intransitables que unen ambas provincias.
«Los vecinos de Río Gallegos hace 48 horas están sin agua en las redes domiciliarias, no se sabe exactamente cuándo volverán a contar con ella en sus casas (algunos calculan entre 24 y 48 horas más), mientras que por efecto del deshielo en las calles, los barrios están inundados y todo anegado al punto de ingresar el agua con lodo acumulada en las viviendas», indica una nota de opinión de un diario local con fecha del 6 de agosto (OPI Santa Cruz).
Y continúa indicando: «El `modelo Santa Cruz´ es el que reduce los últimos 30 años de historia de la provincia, con apenas 330 mil habitantes, en un vasto territorio cuyo subsuelo es uno de los más ricos del país en oro, plata, petróleo, a un Estado donde el 80% de la población vive de manera directa o indirecta del Estado y el 40% o más bajo la línea de pobreza, la ganadería ha desaparecido prácticamente, luego de 12 años donde desde el poder se compraron más de 30 estancias de la meseta central, a las cuales (especialmente Lázaro Báez) las desmanteló en su mayoría y las hizo improductivas; donde no hay ninguna industria y a pesar de los miles de millones de dólares que en estos 30 años han pasado por Santa Cruz, nunca fue para elevar el nivel de vida de la población, sino para sostener el aparato prebendario, el político, llenar bolsillos a los dueños del poder y nada de eso se ha derramado en inversiones para el bienestar de sus pocos habitantes».
Dos miradas sobre un mismo Estado, en el medio ciudadanos rehenes de prácticas políticas que en Santa Cruz se han naturalizado.
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