«El Millonario» fue superior al «Globo», pero se tuvo que conformar con un empate 1 A 1 por la cuarta fecha de la Liga Profesional.

Un equipo de River Plate alternativo ante la inminencia del superclásico de octavos de final de Copa Argentina del próximo miércoles frente a Boca Juniors, no pudo esta noche con Huracán, que se terminó llevando del estadio Monumental un valioso empate 1 a 1, sobre todo porque jugó el último cuarto de hora con un futbolista menos por la expulsión del lateral izquierdo César Ibáñez.
River venía de una seguidilla de buenos triunfos empezando por el 2-0 sobre Argentinos Juniors en La Paternal por Libertadores, más los dos triunfos con goleadas incluidas ante Unión (4-0) y Lanús (3-0), pero hoy estuvo muy lejos de esas prestaciones.
Es que a partir de esos triunfos mencionados la alegría había vuelto a Núñez porque, más allá de ellas, el técnico había logrado reconstruir una vez más las bases del equipo con tres «retoques» claves: los ingresos de Braian Romero, Bruno Zuculini y Jorge Carrascal.
Pero a pesar de que estos dos últimos fueron hoy titulares, las faltas del mencionado Suárez, de Enzo Pérez, de Fabrizio Angileri, del mencionado Romero, fundamentalmente de Nicolás De la Cruz, y Paulo Díaz, que debió retirarse del campo prematuramente por una lesión parecida a la del delantero cordobés, apenas pasada la media hora del primer tiempo, se sintieron demasiado en la estructura del conjunto local.
Huracán, de comienzo irregular en el certamen y conociendo sus propias limitaciones, se dedicó entonces a hacer su juego, tratando de mostrarse severo en la marca en la media cancha y buscando en el contraataque la vía que lo condujera hasta las cercanías del arco defendido por Franco Armani.
En ese esquema de juego se sintió bastante cómodo el visitante y se fue al vestuario para el descanso del entretiempo sin pasar mayores sobresaltos. Inclusive volvió mejor aún, ya que antes del cuarto de hora estuvo fino en una contra y el «Mosquito» Nicolás Silva definió de zurda y con un toque esquinado, para poner en ventaja a los dirigidos por Frank Kudelka.
Gallardo decidió volver a las fuentes y mandó a la cancha a Romero, De la Cruz y Angileri simultáneamente, sumándoles luego a José Paradela, y con ello, más la expulsión de César Ibáñez por una plancha, la cancha se inclinó hacia el arco de Marcos Díaz, que rápidamente pasó a convertirse en figura ante los continuos embates «millonarios».
Hasta que a los 40 minutos, de tanto ir a la fuente, el cántaro huracanense se rompió luego de un preciso centro de Angileri que Romero conectó a la red con un preciso cabezazo que dejó parado a Díaz.
Siguió presionando River obviamente en los cinco minutos regulares y la misma cantidad de tiempo que descontó el árbitro Facundo Tello, pero entre el guardavallas visitante y una defensa muy aplicada aunque demasiado cerca suyo, lograron que el empate se mantuviera.
