En 2011, la petrolera venezolana PDVSA –también vinculado al escándalo de la valija de Guido Antonini Wilson– había lanzado su plan de soberanía alimentaria. Historia conocida es el desabastecimiento y la inflación galopante en el país caribeño.
El dirigente piquetero Juan Grabois fue el primero en advertir, a inicio de año: «La nacionalización de la agroexportadora Vicentin, que ha defraudado al Estado en miles de millones con complicidad de Macri permitirá avanzar hacia la soberanía alimentaria y enfrentar la lógica del agronegocio que es la razón estructural del hambre en Argentina». Parece algo lejano, pero lo dijo en febrero de este año.
El presidente Alberto Fernández también se había referido al caso Vicentín, hoy intervenida por el Poder Ejecutivo Nacional con la intención de expropiarla. “Es muy grave porque el Banco Nación otorgó un crédito por encima de lo que objetivamente podía hacerlo mientras que la empresa fallida tomó un crédito muy por encima de lo que podía pagar».
En ese momento, la empresa negó la acusación y dijo que su relación con el Banco Nación era histórica y que «no fugó la deuda», que tiene con 1200 acreedores. También presentó un plan de pagos para abonar el 20% al contado y cerrar el pasivo en ocho años.
Las repercusiones de la estatización de Vicentín no se hizo esperar. Desde todo el arco político opositor cruzaron al gobierno nacional por la medida, y las comparaciones con las estatizaciones de YPF y de Aerolíneas fueron moneda corriente en las redes sociales. “Por YPF se pagaron 5000 millones de dólares y ahora la empresa vale 1700 millones de dólares”, recordaron.
El diputado nacional José Cano (JXC Tucumán) dijo: «En 2012 Axel Kicillof dijo que la expropiación de YPF «no va a costar nada». Hoy, el reclamo de los fondos de inversión puede alcanzar los 9000 millones de dólares. Así terminan los procesos de estatización del kirchnerismo, pero no aprenden».
El dirigente de Juntos por el Cambio de La Matanza, Toty Flores fue categórico: «En el #kirchnerismo no existen causas nobles, siempre hay un curro detrás. ¿Cuál será el que viene detrás de la intervención de Vicentín?», se preguntó.
Por su parte, el ex ministro de Agroindustria de la Nación en la gestión anterior, Luis Miguel Etchevehere, escribió: «Muy mala noticia la intervención / expropiación de Vicentín por Decreto. El Estado se mete en una aventura empresarial que ya sabemos que termina con todos los argentinos pagando la fiesta».
El diputado nacional Hernán Berisso (JXC Buenos Aires), también se refirió al tema en las redes sociales: «Un estado quebrado y en cuarentena interviniendo Vicentín en nombre de la soberanía alimentaria. ¿Alguien quería un resumen de plan de Gobierno?
La ex titular de la Oficina Anticorrupción Laura Alonso, relacionó la intervención de Vicentín con el proceso de renegociación de la deuda que lleva adelante el ministro de Economía, Martín Guzmán. En Twitter, Alonso sostuvo: «Imagino que la expropiación por DNU de una Vicentín va a ser un antecedente que generará gran confianza en el medio de las negociaciones por la deuda. Suerte Guzmán, no hay coronavirus que tape el desastre que es este horrible gobierno».
La diputada nacional santafecina, donde Vicentín tiene su planta, dijo que no hay relato para justificar la expropiación de la empresa.
