Un 27 de agosto de 1920 desde una azotea un grupo de «locos» llevó adelante la primera transmisión radiofónica, considerada, por muchos, como la primera emisión de radio programada de la historia, ya que todas las anteriores tenían un carácter experimental.
Encabezando la hazaña técnica se encontraba el médico Enrique Telémaco Susini, junto con Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza, fascinados por los últimos descubrimientos e inventos sobre las ondas hertzianas que dieron lugar a la proeza.
Un pequeño micrófono, un transmisor de escasa potencia y las antenas en los techos del teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires lograron el objetivo, que fue difundir la obra «Parsifal», de Richard Wagner.
Ya desde 1917 los llamaban los locos de la azotea por las antenas que tenían en las terrazas de sus casas desde que se convirtieron en radioaficionados fanáticos y en pioneros de la radiodifusión argentina.
Susini, médico otorrinolaringólogo y amante de la música clásica, viajó a Francia en 1918 para estudiar, cerca de los frentes de batalla, el efecto de los gases asfixiantes y paralizantes sobre las vías respiratorias.
Allí encontró equipos de radio con transmisores casi abandonados y algunas lámparas y válvulas en buen estado, elementos que el médico trajo al país ocultos dentro de su enorme sobretodo. Fue el inicio de la travesura.
La pasión de los locos de la azotea había comenzado 10 años antes, cuando, en 1910, el ingeniero Guillermo Marconi, creador de la telegrafía inalámbrica, visitó la Argentina.
En ese momento, Enrique Susini y sus compañeros quedaron deslumbrados por la revolución tecnológica desarrollada por Marconi y no se detuvieron hasta transmitir Parsifal.
La emisión de la ópera Parsifal del 27 de agosto de 1920 fue una de las tantas transmisiones radiales que por ese entonces se realizaban en forma experimental tanto en la Argentina como en otras partes del mundo.
Sin embargo. se la puede calificar de “la primera» en el sentido de que se trató de transmisión de una obra artística completa e inauguró la regularidad y sistematización en el servicio; ambas, condiciones que aún no se habían producido.
Así se impulsó la radio en nuestro país hasta la actualidad siendo uno de los medios de comunicación con mayor relevancia social y cultural.
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