Para El Federal Noticias
El 5 de julio pasado la República Dominicana hizo sus elecciones generales en el medio de la pandemia, antes lo había hecho Surinam el 25 de mayo. En septiembre se realizarán las elecciones municipales y departamentales de Uruguay, en octubre las generales de Bolivia, el plebiscito en Chile y las municipales de Brasil y cerrará el año con las presidenciales en Estados Unidos de noviembre. En todos estos países ha impacto el Covid-19 y se discutió la postergación de las elecciones por algunas semanas o meses. Por su parte, el calendario electoral mundial 2021 no contempla la posibilidad de cambios de fechas significativos. Como contraste ante esta situación irrumpe la declaración del ex presidente Eduardo Duhalde que asegura que las elecciones de la Argentina de agosto del año que viene deberían suspenderse. A primera vista podría tratarse de una declaración simplemente desconcertante, pero en realidad debemos inscribirla en el Estado de excepción que atraviesa nuestro país. A esta altura de año, ningún país democrático del continente americano mantiene la prohibición del tránsito interno, al contrario, estos ya tienen fechas concretas para la restitución de los vuelos domésticos e internacionales. Además, más adelante, cuando esta situación se supere, habrá que comparar con otros países democráticos de la región los casos de violencia institucional contra ciudadanos que supuestamente no han respetado la cuarentena que funcionó en los hechos como un Estado de sitio. La primera sensación es que Argentina lidera este penoso y preocupante ranking de personas fallecidas por las fuerzas de seguridad. Todo este dispositivo de control social inconstitucional se sustenta en un decreto presidencial y en un discurso de terror sanitario. Ambos elementos conforman lo que se ha denominado como la “infectadura”.
Si faltaba algo para que ese concepto entrara en vigor con toda plenitud era la suspensión de las elecciones legislativas del año que viene. La declaración merece cierta preocupación dado que se trata de un ex presidente que forma parte del actual partido de gobierno. Es verdad que el Gobierno Nacional y la Cámara Nacional Electoral han difundido imágenes de una reunión vinculada con la preparación de esta elección; sin embargo, el contexto está enrarecido.
El contexto argentino representa el contraejemplo de lo que establece la Guía de Acción Política para enfrentar la pandemia del Covid-19 de la Organización de los Estados Americanos recientemente publicada.
Esta Guía busca promover la funcionalidad y vigencia de los principios democráticos en estos duros momentos y sostiene “las amenazas a nuestros sistemas democráticos se manifiestan hoy en forma de crisis sanitarias, de escasez de servicios, de pérdida masiva de empleos, de deterioro de la capacidad productiva y de afectaciones a la cohesión social”. El documento también destaca la importancia de la transparencia en las actividades gubernamentales, así como de la vigencia del derecho a la libertad de expresión no sólo para permitir un vibrante debate de ideas, sino también para garantizar el control de la ciudadanía sobre la gestión de lo público, a través de la garantía del derecho a acceder a la información pública.
En este documento queda claro que el giro autoritario no es la solución para enfrentar este escenario, por el contrario, esto agrava la situación. En cambio, los mecanismos democráticos brindan vías eficaces y legítimas y dan las herramientas necesarias para abordar la emergencia causada por la pandemia.
El año que viene habrá elecciones generales en Perú y en Ecuador. Municipales en Paraguay, elecciones de la Juventud en Colombia. Todas estas siguen sus calendarios normales de aplicación. El deterioro de la institucionalidad democrática en nuestro país hace que se discutan cuestiones absolutamente inconducentes. Las elecciones legislativas de Argentina de 2021 deberán hacerse porque así lo establece la Constitución. Y a esta altura las autoridades electorales de la Argentina, la Cámara Nacional Electoral y la Dirección Nacional Electoral, deben aprovechar el hecho de no realizar elecciones este año y amparándose en los procesos electorales que sí se realizaron, empezar a redefinir el plan de elección nacional 2021 sobre todo incorporando la perspectiva de bioseguridad. Nuestras elecciones se basan en el paradigma del “manualismo electoral” (acto presencial del elector ante autoridades de mesa, boletas de papel, urna de cartón, etc), que contiene alrededor de 53 instancias procedimentales, en donde en 29 de ellas hay posibles riesgos de contacto, por lo tanto, focos infecciosos potenciales. Muchas de estas situaciones pueden evitarse incorporando tecnología, por ejemplo. Esto es lo que se debe discutir. No se trata de suspender elecciones en este singular contexto. Se trata de aprovechar este singular contexto para revisar y mejorar las elecciones. Para ello es necesario dejar atrás el discurso del miedo, y asumir el discurso del consenso y la sensatez para hacer de las elecciones una instancia de certidumbre y de confianza entre partidos, candidatos y electores.
*Leandro Querido: Politólogo y especialista en sistemas electorales y Observación Electoral. Director Ejecutivo de Transparencia Electoral
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