
Por Rubén O. Noiosi*
PARA EL FEDERAL NOTICIAS
El desacuerdo entre “datos científicos” que protagonizaron el presidente de la Nación Alberto Fernández y el Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta no es acerca de un problema científico a partir de la cuestión del aumento de los contagios por el COVID. En realidad se trata de otra forma en que se manifiesta el “dilema político” en la Argentina.
Este dilema consiste en una disputa irresoluble entre una disposición “consensualista” acerca de la cuestiones públicas, propia de la politica liberal y una disposición “rupturista” promovida por la política “populista”. Podríamos resumir este dilema de carácter politológico con la siguiente paráfrasis: “diálogo o grieta”.
Si la asistencia presencial de alumnos a las escuelas argentinas provoca aumento de los contagios no es el verdadero problema que Axel Kicillof, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, afronta. Los datos aportados por Larreta, aún si fueran verdaderos, son intrascendentes para la necesidad que Kicillof tiene en la emprobrecida Provincia de Buenos Aires, la anomia y el desborde social que hay en algunos distritos del conurbano hacen imposible tener una politica sanitaria “eficaz”. Por eso, Larreta solo puede fracasar si busca dar ese diálogo con argumentos epidemiológicos.
Lo cierto es que más allá de la forma que hoy adopta la conversación política, el kirchnerismo; sus principales dirigentes e intelectuales adhieren a la estrategia populista que algunos intelectuales contemporáneos, como Ernesto Laclau y Chantal Mouff, desarrollaron los últimos años con mucho “éxito”. Siguiendo estas ideas ,el terreno en el que el kirchnerismo desata sus batallas es un “teatro de operaciones” en el que está en juego la “lucha por la hegemonía antiliberal”.
Esta última se expresa en nuestro escenario politico como una estrategia que subordina, a traves de la retórica del lenguaje, los“hechos verdaderos” a falsos relatos. Elaboran discursos que pretenden adjudicar responsabilidades y culpas a los individudos, medios de comunicación o partidos políticos que defienden las instituciones de la constitución liberal por los problemas irresueltos en los últimos cuarenta años: pobreza, marginalidad, inseguridad y, ahora, el “temido” COVID.
Larreta se equivoca si supone que el diálogo “en conjunto” con los populistas pueda resolver esos problemas. Ese diálogo es imposible. La grieta que el populismo necesita consiste en evitar cualquier acuerdo que consolide lo que ellos llaman hegemonia liberal. Como los hechos verdaderos no importan para el populismo, Kicillof afirmó que el foco de los contagios está en la Ciudad que gobierna Larreta sin mostrar ninguna evidencia. Y esta elección del lenguaje es razón suficiente para cerrar la Ciudad de Buenos Aires en lugar de hacerlo en los distritos bonaerenses que así lo requirieran.
En el terreno de la realidad, lo cierto es que Kicillof necesita ganar las elecciones para consolidar el proyecto populista del kirchnerismo y el contraste entre una política sanitaria eficaz en la Ciudad de Buenos Aires y una fracasada en la Provincia podría anticipar el fracaso de aquel proyecto.
*Prof. Rubén O. Noiosi – Filósofo y Docente Universidad de Buenos Aires – @RNoiosi
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