Dirigentes del partido «amarillo» consideran que la situación del jefe de Gabinete es insostenible y reclaman una definición de Javier Milei.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BUENOS AIRES.- El malestar del oficialismo por la situación patrimonial de Manuel Adorni, sumó un nuevo capítulo. Dirigentes del PRO cercanos a Mauricio Macri incrementaron la presión sobre el Poder ejecutivo y advirtieron que el respaldo político al oficialismo podría verse afectado si el presidente Javier Milei no toma una decisión respecto del jefe de Gabinete.
En el entorno del expresidente consideran que la continuidad del experiodista se volvió “insostenible” y cuestionan que todavía no haya dado un paso al costado. “No sabemos por qué no renuncia o por qué no lo dejan renunciar. Es un papelón”, señalaron referentes macristas.
La postura del PRO quedó reflejada en el duro comunicado difundido días atrás, en el que sostuvo que el funcionario “mintió al Congreso sin justificación” y calificó la situación como “irreversible”. Sin embargo, puertas adentro los amarillos admiten que la preocupación va más allá del caso puntual y alcanza al impacto político que genera sobre el Gobierno.
Dirigentes sostienen que la polémica en torno al patrimonio de Adorni, terminó desplazando de la agenda pública los resultados económicos que el oficialismo pretendía exhibir, como la baja de la inflación y la reducción del riesgo país.
Fernando de Andreis, uno de los principales colaboradores del ex-presidente y secretario general del PRO, aseguró que “la situación no da para más” y consideró que el escándalo perjudica el esfuerzo que realizan los argentinos. Al mismo tiempo, descartó que el partido impulse una destitución desde el Congreso y sostuvo que la solución debe surgir del propio Poder Ejecutivo.
Mientras tanto, el bloque de diputados del PRO convocó a una reunión para la próxima semana con el objetivo de definir una postura común frente al avance de la oposición, que busca interpelar al jefe de Gabinete y promover una moción de censura.
Algunos legisladores amarillos reconocen que existe una fuerte incomodidad por la posibilidad de quedar alineados con el kirchnerismo en una ofensiva parlamentaria, pero también advierten que mantener una defensa cerrada del funcionario podría ser interpretado como complicidad.

