
La obra representa a dos amantes a tamaño natural que están rodeados de oro. Es un ejemplo claro de «Periodo Dorado» de Klimt, inspirado en los mosaicos bizantinos que habían impresionado al artista en su viaje a Rávena. Los dos amantes se besan entre esa lluvia de oro y una naturaleza que los cubre de arriba a abajo. Flores y plantas proliferan en sus cabezas y a sus pies, evocando que todo terreno es fértil si en él se besan dos apasionados enamorados.
Él viste un manto con motivos geométricos de rectángulos verticales negros y grises, muy masculino. Ella tiene una vestimenta mucho más suavizada, sin aristas, en definitiva más femenina, con círculos y adornos florales, muy del estilo de otras obras de Klimt. Es un poco inusual que el artista incluyera una figura masculina en una de sus obras, pero hay quien quiere ver en este sujeto sin rostro un autorretrato de Klimt y a la mujer a Emilie Flöge o quizás a Adele Bloch-Bauer. Ambas mujeres ya habías sido sus modelos.
Las obras Klimt se caracterizaron, en su primera etapa artística, por cultivar un estilo ecléctico, con interés en temas históricos. Con posterioridad, Klimt fue uno de los protagonistas del movimiento artístico que lo haría pasar a la historia: El Modernismo (Art Nouveau), desarrollado en Europa principalmente a principios del siglo XX.
Klimt fue además uno de los más conspicuos representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa. Pintó lienzos y murales con un estilo personal muy ornamentado, que también manifestó a través de objetos de artesanía, como los que se encuentran reunidos en la Galería de la secesión vienesa. Intelectualmente afín a cierto ideario romántico, encontró en el desnudo femenino una de sus más recurrentes fuentes de inspiración. Sus obras están dotadas de una intensa energía sensual, reflejada con especial claridad en sus numerosos apuntes y esbozos a lápiz, en cierto modo herederos de la tradición de dibujos eróticos de Rodin y de Ingres.
Aunque parezca que pasó hace mucho, la última pandemia de la que hay constancia fue durante el siglo XX, y nos referimos a la mal llamada gripe española. Muchos de los artistas que consideramos casi contemporáneos, la reflejaron en algunas de las obras que hoy se exponen en grandes museos. Otras enfermedades son anteriores, pero todas influyeron, incluso en sus vidas, aunque no siempre dieran cuenta en sus obras, hasta el punto de llegar a morir por ellas.
Gustav Klimt falleció por la gripe española en el año 1918, y aunque nunca reflejó la época oscura que le tocó vivir, sus obras sí transmiten esa inquietud característica de la época, pero con un uso tan soberbio del color y la geometría de los personajes que las expresiones de los rostros quedan diluidas.
El beso, en estos tiempos de pandemia no es lo que nos recomiendan dar pero representa las ganas que tenemos de que esto acabe, y bien, para todos.
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