Habrían negociado la designación radical en el Consejo de la Magistratura a cambio que diputados jujeños aprueben la norma del órgano que selecciona los jueces que tiene media sanción en el Senado.

José Ignacio Sbrocco
El Federal Noticias
Cada vez que puede, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, reniega del ex presidente Mauricio Macri, y contradictoriamente, dice que hay que fortalecer Juntos por el Cambio. En cada distrito que recorre lanza su aventura presidencial. «El próximo presidente debe ser radical», reitera como si una simple filiación partidaria es condición indispensable para liderar la candidatura de la oposición.
Si algo caracteriza a Juntos por el Cambio es la cantidad de «presidenciables» que se anotan en la carrera para 2023. Por el lado del PRO, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, utiliza la gestión en la Ciudad como plataforma presidencial. Patricia Bullrich utiliza la estructura del partido que preside para meterse en la contienda. La ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y el ex presidente Macri no se bajan, por ahora, de la pelea. Es decir, sólo en el PRO hay cuatro figuras de peso con intenciones de competir por la presidencia en 2023. Por el lado del radicalismo, Morales también tiene un competidor interno, el neurocirujano y diputado nacional Facundo Manes.
En el medio de estas discusiones y la aparición del libertario Javier Milei, hay un pacto no tan secreto entre el gobernador jujeño y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.
El primer antecedente que hay que tener presente es que el vicegobernador de Jujuy, compañero de fórmula de Morales es de Massa.
Según describió Carlos Pagni en su columna de hoy en el diario LA NACION, Massa intentó impugnar la designación de la radical santacruceña Roxana Reyes en el Consejo de la Magistratura, a través del juez Alonso, de Paraná. Pagni lo cuenta así: «Hubo una negociación de la cual gran parte del radicalismo del Congreso está absolutamente a ciegas. Fue entre dos amigos que son hiperactivos, con una enorme afinidad porque gobiernan juntos una provincia: Sergio Massa, y Gerardo Morales. El vicegobernador de Jujuy es de Massa. La versión -porque estas cosas son muy difíciles de demostrar- es que Morales habría negociado una designación, la de Reyes, para que Massa no haga en la Cámara de Diputados lo que hizo Cristina en el Senado. A cambio él le daría los diputados de Jujuy para que puedan aprobar una nueva ley del Consejo de la Magistratura que ya tiene media sanción en el Senado. La información es que Massa mantuvo al tanto de su negociación con Morales a Alberto Fernández y a otros funcionarios reunidos con él, el miércoles al mediodía, en la Casa Rosada».
Y Pagni continúa: «Los radicales dicen: “Sobre nuestro cadáver”. Pero también era sobre el cadáver del radicalismo la aprobación del Presupuesto, y en aquel momento Morales les dio los votos de los jujeños al Gobierno en contra de su propio partido. Del mismo modo que los jujeños votaron a favor de las sanciones económicas para la Capital Federal, a pesar de que Morales es de la misma coalición que Larreta. También esta versión dice que Morales habría arreglado la anulación de un concurso que perjudica a su candidato como juez para el juzgado federal con competencia electoral de Jujuy. Y, sin embargo, sería un arreglo innecesario porque ahí sí hay un consenso extraordinario de que ese concurso es inválido. Es decir, Morales no tendría que arreglar nada porque el concurso está invalidado por razones objetivas. Habrá que mirar que niveles de veracidad tiene esto y lo vamos a ver cuándo el Gobierno intente tratar la ley del Consejo de la Magistratura en la Cámara de Diputados. Veremos allí si Morales cumple las promesas que le atribuyó Massa.»
Morales llegó a Tucumán para poner en funciones al diputado nacional Roberto Sánchez, como presidente del radicalismo local. Las elecciones se deberían haber realizado el domingo 24 de abril, pero la presentación de una lista única dejó huérfano el proceso electoral. Aún se define en la Justicia las impugnaciones presentadas a esa lista «de consenso», que los más optimistas creen que se va a caer el proceso electoral.
La cuestión es que uno de los que salió más beneficiado es el sector «boina blanca» que encabeza Ariel García, hombre del gobernador santiagueño Gerardo Zamora y gracias a quien mantiene un cargo en el gobierno kirchnerista, como delegado regional del Enargas. García reniega del PRO y de Juntos por el Cambio. ¿Serán estos movimientos un acercamiento de Morales al neokirchnerismo?
