Por Federico Pelli
PARA EL FEDERAL NOTICIAS

Es muy difícil la prevención ciento por ciento en casos de atentados como el que sufrió la vicepresidenta Cristina Kirchner, pero lo que no se entiende es la reacción de la custodia. Incluso les sucedió a los sistemas de seguridad más sofisticados del mundo como los ataques en EEUU contra el ex presidente Ronald Reagan o al primer ministro israelí Isaac Rabin (contando con servicios de inteligencia como el norteamericano y el Mossad), o las agresiones sin desenlace fatal a ex presidentes europeos como Mariano Rajoy o Emanuel Macron. Sin embargo, la diferencia en la reacción de las custodias, luego del incidente, es absolutamente opuesta a lo que se vio en Juncal y Uruguay.
Es incomprensible que el accionar de voltear el arma del agresor, la persecución y detención del mismo hayan sido producto de una intervención de militantes y no del personal de seguridad, considerando que el sistema de seguridad de la vicepresidenta está compuesto por 100 hombres entre los diferentes anillos (25 distribuidos en 4 turnos por grupo). Esto marca una ausencia de protocolos absoluta y llamativa, más considerando que los cuerpos de la Policía Federal Argentina están integrados por personal muy calificado.
Es sabido que todo sistema de seguridad y defensa debe estar en función de la amenaza, y como ejemplo de esto podríamos hacer un paralelismo con el ex presidente Alvaro Uribe en Colombia que, al momento de lanzar su plan más ambicioso contra las FARC, al convertirse en un objetivo de alto riesgo contaba con un esquema de protección de 152 escoltas, 102 policías, 80 militares, 35 patrulleros, 14 motos, entre otros dispositivos.
Aquí claramente no eran necesarios ni la mitad de esos recursos, pero sí debido al contexto de violencia y enrarecido de la última semana, para ser prudentes, se debería haber trabajado con hipótesis de alto riesgo, desarrollando incluso estudios ambientales de inteligencia. A mayor cercanía de la multitud, mayor es el riesgo.
1) Respecto a las fallas de la custodia:
El sistema de anillos propios de este tipo de intervenciones de custodia de personalidades, se compone de múltiples filtros:Anillo interno: integrado por 4 hombres normalmente en formación de cruz, siendo el más cercano al “objetivo”. Se falló en este protocolo, visualizándose solo dos custodios en los costados de CFK al momento de la agresión. Este anillo es el más importante de todos, y que haya presentado esta falencia habla de que el grado de vulnerabilidad era importante, más considerando un escenario con nulo control de la multitud, y rutinas en los últimos días que hacían previsible los desplazamientos.
Anillo Medio: en instalaciones o edificaciones cercanas donde estará la persona a proteger, responsable de detección de armamento, metales, explosivos y en funciones de apoyo, incluso con personal de incógnito infiltrado. Se falló en esto también, debido a que este rol era desempeñado por un cordón de contención de militantes de La Campora, sin preparación para ello. No se puede delegar funciones de este nivel a gente sin competencias ni aptitudes, por más que tengan buena voluntad.
Anillo externo: más alejado, sin visión del escoltado, pero con la importante misión de avisar actividad sospechosa en las inmediaciones con alertas temprana, operando en conjunto con los servicios de inteligencia. También se falló en este sentido al no haber contado aparentemente con esta capacidad.
Una vez quebrados todos los anillos de seguridad, el agresor queda en perfectas condiciones de operar frente a una custodia desorientada y dubitativa que:
No reduce la silueta de CFK ni tampoco tiende a blindarla.
No cuenta con pasillos previos de evacuación, y el objetivo queda 6 minutos en la escena sin ninguna protección extra, pudiendo haber otros atacantes en el lugar. Incluso frente a grandes conglomerados de personas, la custodia es quien debe abrir paso al objetivo, ocurriendo todo lo contrario en este caso donde CFK se va abriendo paso por sus propios medios.
Los custodios miran solo al objetivo y no al contexto.
Quien golpea al agresor para desviar la puntería del arma es un militante, no un custodio.
No actúan con reflejo condicionado, técnica para reacciones rápidas de este tipo, que deben estar incorporadas en la conducta de cualquier custodio profesional.
Respecto a la pericia del agresor durante el ataque, y la precariedad en la planificación y ejecución del atentado, se debe destacar:
- Baja sofisticación del arma seleccionada (Bersa calibre 32), actualmente casi en desuso, excepto por delincuentes debido a que son fácilmente obtenibles en el mercado ilegal y son de fácil acceso (no estuvo regulada su venta durante muchos años).
- Movimiento errático durante el accionar de la cola del disparador, generando desviaciones a los costados del arma, lo cual demuestra la inexperiencia o nerviosismo durante el empleo de la misma.
- Cargador de municiones mal calzado aparentemente y sin bala en recámara, lo cual hace presuponer un alto grado de desconocimiento de destreza en tiro por parte de Fernando Sabag.
- Se deberá realizar un monitoreo de la aproximación del agresor a la zona de Uruguay y Juncal a través de medios de videovigilancia para saber si quizá actuó con cómplices o fue un lobo solitario (quizá inducido).
Se presentan varios interrogantes para analizar a futuro, basado en la sucesión de hechos ocurridos la noche del jueves:
- ¿Quién diseña los planes de seguridad de la vicepresidenta? ¿Quién arma y coordina los anillos?
- ¿Que grado de consternación política se podía generar si este incidente sucedía con la Policía de la Ciudad de Bs As a cargo del operativo? La misma que solo días antes había relegado el control de la zona a cargo de Policía Federal y militantes.
Lic. Federico Agustín Pelli. Especialista en Seguridad. Egresado del Colegio Militar de la Nación, con experiencia en operaciones militares de Naciones Unidas en las Repúblicas de Haíti y Chipre.
