Para El Federal Noticias

Es muy probable que si pregunto por la calle ¿quién es Márlon Reis? Nadie me responda. En honor a la verdad, yo tampoco lo conocía hasta que leyendo una revista jurídica mexicana (suelo tener esas taras), encuentro que en ese país se está debatiendo la incorporación, con rango constitucional, de una ley que garantiza la trasparencia, la ética y la idoneidad de los legisladores. Antes de avanzar y develar el misterio, repito: estoy hablando de México, no de Suecia, Dinamarca o Finlandia.
Así me entero que algunos parlamentarios mexicanos están tratando de instalar la Ficha Limpia, tomando como modelo el brasileño, que a su vez, había sido impulsado por un juez de nombre Márlon Jacinto Reis. Fin del misterio.
Desde el año 2010, Brasil tiene la Ley Complementaria 135, cuyo origen fue la movilización de organizaciones sociales. Se trata de una red de asociaciones de la sociedad civil que propuso un proyecto de ley de iniciativa popular, la cual recaudó dos millones de firmas de electores brasileños en apoyo al establecimiento de nuevas reglas para el proceso de registro de candidaturas. Reis tomó ese proyecto como suyo.
La ley, de iniciativa popular, ganó el nombre de Ficha Limpia. Por ésta se introdujeron en el derecho electoral brasileño diecisiete hipótesis de inelegibilidad. A comienzos de 2011, antes de su sanción, el Colegio de Abogados de Brasil decidió promover una acción declaratoria de constitucionalidad para exigir al Supremo Tribunal Federal que se expidiera sobre nuevos casos de inelegibilidad. Eran tiempos del Lava Jato y del juez Sérgio Moro.
La primera discusión que se planteó en la comunidad jurídica, la prensa y en toda la sociedad brasileña fue la posibilidad de que un fallo recurrible, en ciertas circunstancias definidas en la ley, generara la inelegibilidad. En castellano: que alguien no pudiera ser elegible por el solo hecho de tener una sentencia de primera instancia en contra, aún cuando la pudiera apelar.
El tema no es menor, por el contrario, es el más importante. Todos conocemos la morosidad de la justicia y la habilidad de los abogados para presentar recursos, apelaciones, que llevan a que una causa penal supere una década sin condena firme. Tenemos un senador en su banca que así lo prueba, un ex intendente de Bariloche que fue dejado en libertad porque transcurrieron más de quince años sin sentencia firme. Hoy el señor Amado Boudou, condenado pero sin sentencia firme, podría ser candidato a presidente. Lo mismo que de Vido, Schiavi y tantos otros (si usted se pregunta si la ex presidente, hoy vice, se encuentra en la misma situación, la respuesta es no. Ella está procesada e imputada, no condenada y el tema del desafuero daría para otra nota).
Nos preguntamos ¿a quién votamos? Cuando llegamos al cuarto oscuro nos encontramos con listas sábanas de las cuales, con suerte, conocemos a los primeros candidatos. Decenas de listas con nombres de desconocidos que, pasan a la notoriedad cuando las redes sociales y los medios los muestran dormidos en la sesión, jugando con el celular o, besándole un pecho a su pareja. Y en éste caso me detengo: es doblemente grave. Primero por el desprecio que muestra el diputado por la tarea que el pueblo le confió y segundo, cuando buscamos información sobre dicho legislador encontramos que es ex barra brava, pasador de quiniela en la confitería de un club, con denuncias por abuso a menores. Es imprescindible la lista única de papel y, si queremos ir un paso más adelante, el elector tendría que poder elegir candidatos de distintos partidos, como se hace en Dinamarca.
Volvemos a la Ficha Limpia. En Brasil fue una conquista de la sociedad, que a través de movilizaciones en las calles y en las redes, impulsó la intervención del congreso. La soberanía popular se ejerce mediante el sufragio universal y por voto directo y secreto con valor igual para todos, y bajo la forma de la ley a través de plebiscitos, referéndum o iniciativa popular. Argentina está atravesando esta última etapa. Las marchas populares lograron entre otras cosas, que se desistiera de la confiscación de una mega empresa, o impedir que se avanzara con la usurpación de tierras fiscales.
Por supuesto que estas marchas representan siempre a una fracción de los ciudadanos, por ello, en algún momento quedará en manos de los representantes del pueblo dar el siguiente paso. Tenemos que superar la condición de anomia en la cual nos encontramos. Alguien dijo que en Argentina las leyes no son obligatorias, son sugerencias, y no le falta razón. Allí, es donde prevalece la impunidad, la eficacia de las normas está en peligro. Las normas parecen no existir o, no tienen efecto.
Cuando uno piensa en Ficha limpia, lo primero que le viene a la cabeza es la corrupción. Como hemos podido ver, ella no es patrimonio nacional, es más, los casos emblemáticos involucran a multinacionales generalmente vinculadas con la construcción y la obra pública. Un paso más atrás se encuentran los sobre precios y las ligas, recordemos la causa de los cuadernos y los más de cien arrepentidos. La concesión de los bingos y casinos. Hagamos un alto en este punto: cuando el Estado Nacional y los provinciales decidieron oficializar el juego, los capitalistas y pasadores del juego clandestino, tuvieron que buscar otro trabajo, muchos de ellos lo encontraron en la política, como candidatos (los capitalistas) o como punteros (los pasadores) Otra opción fue el narcotráfico, por eso no nos debe extrañar que detengan a intendentes y concejales vinculados a redes.
No debemos quedarnos sólo con la corrupción como causa de no elegibilidad. Los delitos contra la integridad sexual, la libertad y la vida, también deben ser causales.
Y en cuanto a los sujetos, la Ficha limpia tiene que alcanzar a funcionarios del poder ejecutivo, judicial y a los grandes proveedores de los Estados, pues, para que haya corrupción se necesitan dos partes. Y por qué no a los dirigentes de sindicatos relacionados con los Estados, UCPN, ATE y tantos otros.
Aunque el señor Presidente diga lo contrario, la falta de mérito, de idoneidad, nos lleva al fracaso, a la mediocridad y que la sociedad considere que ética y política sean antinomia. Que se pongan a todos los dirigentes en la misma bolsa.
Es que se hace difícil tener confianza en ellos, cuando un senador nacional acusado por violación no renuncia o cuando se pone al frente de Aerolíneas a un cocinero o la segunda empresa más grande del país, Aysa, sea conducida por un ama de casa, cuyo único mérito es ser la mujer del presidente de la cámara de Diputados.
Para colmo, la situación económica es tan mala que ya no se escucha a aquellos que sostenían “roban pero hacen”. Hoy lo que hacen algunos es legitimar usurpaciones o repartir migajas, pobrismo. Recordemos que corrupción es pobreza. Corrupción son viviendas no construidas, sueños compartidos que se transformaron en pesadillas, agua potable que no llega a los domicilios porque la empresa de camiones que la distribuye pertenece a un ex gobernador, rutas que no terminan de construirse porque los intendentes manejan la adjudicación de puestos de trabajo. Casinos y bingos en manos de señores feudales que le pagan alquileres exorbitantes a la familia presidencial.
En las provincias de Mendoza, Misiones y Río Negro se encuentran avanzados los proyectos de ley. Estos legisladores entienden que son representantes del pueblo y éste ya se ha manifestado. Ellos están preocupados por la economía, la salud y la corrupción, no por la reforma judicial, que va exactamente en el camino contrario. Ficha limpia ya.
*Sergio Capozzi: Abogado, docente universitario, posee una maestría en Historia Política Contemporánea, consejero del Comité Olímpico Argentino, Árbitro Institucional.
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