
En un hecho insólito, que generó cientos de críticas hacia el gobierno nacional, el Ministerio de Salud decidió sentar a la payasa Filomena en la mesa mientras se informaba la cantidad de muertes y de contagios de coronavirus en el país.
Como si fuera una broma de mal gusto, el gobierno de Alberto Fernández eligió la peor manera para celebrar el Día del Niño. Podría haber elegido otros momentos para agasajar a los más pequeños, pero este parece ser un gobierno que se empecina en hacer mal las cosas.
Muchos de nosotros, durante casi 5 meses hemos festejado a la distancia, solos o vía online algún cumpleaños, aniversario, el día del amigo con esa misma impronta de encierro como medida preventiva.
Lo curioso del domingo fue la presentación del Reporte diario sobre la situación sanitaria y epideomológica de coronavirus con un tono «payasesco» para acompañar a los niños en su día.
El saludo disparó todo tipo de expresiones en redes sociales y los portales de noticias también se hicieron eco de la propuesta.
Presentación peculiar para algunos, otros contando quién era Filomena la clown que acompañó el parte y las miradas sobre la puesta en un momento tan sensible de la realidad del país frente a la pandemia que no cede en distritos claves.
Mientras se informaban datos sobre cantidad de casos confirmados, personas fallecidas y tasa de mortalidad, los planos de la pantalla recaían en una figura con una nariz roja y dos colas suspendidas en el aire.
Días atrás el mismo parte diario generó revuelo por la presencia de Lucas Grimson, Director de Adolescencias y Juventudes del Ministerio de Salud, haciendo mención a «les pibis» y su rol frente al cuidado para frenar el avance de casos.
Sin ánimo de discutir las infancias y los, las y les en la construcción de una mirada de género que puede ser válida, pero es producto de una apropiación colectiva que depende de múltiples factores, desde lo lingüístico hasta lo cultural y sus implicancias, utilizar un momento comunicacional tan sensible e importante, es al menos poco serio.
Podemos otorgar múltiples sentidos a la niñez para que su día sea una posibilidad de festejo y una pausa que nos permita pensarla cuando los datos crudos sobre su situación socio-económica son alarmantes.
Mientras, unos 8 millones de niños caerán en la pobreza hacia fines de 2020, según datos de UNICEF.
Con respecto a las adolescencias o los, las y les adolescentes 8 de cada 10 están sufriendo los efectos del encierro con episodios de ansiedad o depresiones leves, moderadas o graves.
Ambas problemáticas, del orden de la salud en relación a otros ámbitos de gestión que traspasan la esfera de la pandemia, requieren un tratamiento urgente, pensando en los escenarios futuros y los efectos que tendrá tanto para el sistema sanitario y sus prestaciones como para las familias, la escuela, el trabajo, la vida misma de sujetos de derecho.
Para agasajar a los niños el día de ayer había otras opciones y para sostenerlos, rodearlos, abrazarlos se requieren políticas públicas que construyan realidad y no sostengan relatos.
Filomona y su trabajo seguramente son un gran incentivo para robar carcajadas a los niños, pero sentada en una conferencia de prensa no resultan el mejor lugar para dar sentido a una realidad sanitaria dolorosa.
Los lenguajes inclusivos y artísticos son una posibilidad pero no son ingenuos.
La salud y la alegría seguramente se benefician, pero la gestión gubernamental sobre todo su comunicación, en tiempos de pandemia, requieren formalidad.
Esta decisión generó cientos de memes que se multiplicaron en las redes sociales.



