El ex-ministro de Economía declaró ante el TOF N°7 en el juicio oral por los presuntos sobornos en la obra pública, durante la gestión de los Kirchner.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BUENOS AIRES.- En la mañana de éste jueves el ex-ministro de Economía Roberto Lavagna, declaró como testigo en el juicio por los «Cuadernos de las Coimas» y sostuvo que durante el kirchnerismo había dudas sobre un proceso de “cartelización” en contratos de obra pública.
Ante una pregunta del abogado de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, dijo que había sobreprecios promedio del 20% en Vialidad Nacional.
Lavagna compareció como testigo ante el Tribunal Oral Federal N°7 (TOF N°7), en el expediente que tiene entre sus principales acusados a la condenada ex-presidente Cristina Elisabet Fernández de Kirchner.
La audiencia se realizó luego de que el debate sufriera una postergación el martes pasado, producto de inconvenientes técnicos vinculados al servicio de internet en los tribunales federales.
Con la reanudación de las audiencias, el foco estuvo puesto en el testimonio de Lavagna, quien comenzó a responder preguntas de la fiscalía y de las distintas partes involucradas en el proceso.
Durante su exposición, el ex-funcionario brindó detalles sobre la estructura del Gobierno nacional durante los primeros años de la gestión de Néstor Kirchner y se refirió específicamente a la creación del Ministerio de Planificación Federal, área que quedó bajo la conducción de Julio De Vido.
Lavagna explicó que no tenía injerencia ni relación directa con el nuevo ministerio y marcó diferencias respecto de las funciones que desempeñaba Economía. “Yo no tenía relación con el nuevo Ministerio”, afirmó al ser consultado sobre el vínculo entre ambas carteras durante aquella etapa de gobierno.
El ex-ministro respondió preguntas formuladas por la defensa de Cristina Kirchner vinculadas a la elaboración de los presupuestos nacionales entre 2003 y 2006. Según detalló, participó de la confección de los proyectos correspondientes a esos años, aunque recordó que dejó el cargo en noviembre de 2005.
Al analizar el contexto económico de aquel período, sostuvo que en los primeros años posteriores a la crisis de 2001 las diferencias entre las necesidades planteadas por las distintas áreas del Estado y los recursos disponibles eran relativamente reducidas. Sin embargo, indicó que esa situación comenzó a modificarse con el paso del tiempo.
Según relató, en 2005 las discusiones presupuestarias se volvieron más complejas y para el Presupuesto 2006 la presión por ampliar partidas alcanzó niveles mucho mayores. “Los pedidos eran muy fuertes y hacían muy difícil para el Ministerio de Economía atender la totalidad de las iniciativas”, señaló durante la audiencia.

