Días antes de los allanamiento a la mansión ubicada en Villa Rosa, los «laderos» del tesorero de AFA, tuvieron la tarea de borrar pistas que lo comprometieran.
Hugo Roldán
El Federal Noticias

BUENOS AIRES.- En las últimas horas tomó estado público, que en los días antes del allanamiento a la mansión ubicada en la localidad de Pilar, que se le atribuye a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), o más precisamente a su tesorero, Pablo Toviggino, se realizó un «rápido operativo», que tuvo como centro borrar cualquier rastro que apuntara al número dos de la entidad rectora del fútbol argentino.
El diario La Nación, informó que operación comenzó a la par de la seguidilla de operativos policiales entre diciembre y enero que, eventualmente, culminaron en la sede de la AFA y la mansión de Villa Rosa.
La operación
El primer paso del plan consistió en cerrar los grupos de WhatsApp a través de los cuales los empleados del inmueble reportaban sus tareas. Allí se volcaba una gran cantidad de imágenes y videos.
Los trabajadores del predio tuvieron también que eliminar fotos que habían quedado almacenadas en sus teléfonos, y lo realizaron delante de sus superiores. Debieron dejar de usar el celular en el horario de trabajo.
Entre los trabajadores y los empleadores había un mando medio, Emanuel González, quien fungía de nexo y manejaba todos los resortes de la mansión en vinculo directo con el tesorero de la AFA.
Luego, incluido durante una custodia policial que funcionó durante los últimos días previos al allanamiento, se llevaron todos los objetos que tuvieran algo que ver con Toviggino, entre ellos un retrato con su padre al estilo «Sopranos», un bombo que tenía tallado su nombre y una réplica de la Copa del Mundo, pero dejaron un bolso con el logo de la AFA y, debajo, el nombre del número dos de Claudio “Chiqui” Tapia.
Los empleados
La mansión retomó el movimiento desde hace unos meses, pero con un personal muy reducido. La mayoría de los empleados fueron echados en febrero, un mes después de los allanamientos.
Los empleados cobraban su sueldo mitad en efectivo y mitad en blanco. La parte en blanco la recibían a través de un recibo de Real Central SRL, la empresa del monotributista Luciano Pantano y su madre Ana Lucía Conte dueña de la quinta.
Las actividades remanentes de la mansión se centran en la construcción de un sauna y un gimnasio, pero ya no se usa para reuniones ni para fiestas del círculo político o judicial.
