El Concejo Deliberante quería insistir con la norma que obliga a funcionarios y empleados municipales a tomar licencia para ser candidatos.

TUCUMAN.- El manzurismo hizo «una de más» y le dio una inesperada centralidad a Germán Alfaro, el intendente de la Capital que encabeza la lista de precandidatos a senadores nacionales por Juntos para Construir.
A fines de agosto, una sociedad entre los concejales que responden al gobernador Juan Manzur con los concejales de Fuerza Republicana, que responden a su líder Ricardo Bussi, aprobaron una ordenanza que obliga a tomar licencia a todos los funcionarios y empleados municipales que sean candidatos. Una contradicción con la Constitución provincial que expresamente dice que no se puede obligar a nadie a tomar licencia. «Una ordenanza no puede ir por encima de la Constitución provincial», dijo el concejal Agustín Romano Norri (UCR) afín al intendente Alfaro.
El secretario de Gobierno municipal, Rodolfo Ocaranza, señaló que la maniobra del manzurismo fue «una zancadilla electoral» para tratar de desgastar a Germán Alfaro.
El jefe municipal vetó esa ordenanza y el manzurismo intentó insistir el viernes con la norma y acorralar a Alfaro para que tome licencia. En la práctica, eso significaba que Fernando Juri, afín a Manzur, se quedaría a cargo de la intendencia hasta que Alfaro retorne de la licencia. La sociedad Manzur-Bussi necesitaba 12 de los 18 votos para avanzar con esa norma.
Alfaro denunció que Manzur le «quería robar la Capital» y desató una crisis institucional grave en el municipio. Rápido de reflejos, a primera hora Alfaro presentó una nota en el Concejo Deliberante en el que informaba que no iba a estar en la Capital y por ende Juri se tenía que hacer cargo de la intendencia. En concreto, esa jugada de Alfaro dejó sin el número necesario para que le aprobaran la licencia forzosa.
El oficialismo provincia ahora se debate si continuar la embestida contra el jefe municipal o no.
