Los excesos de gases lacrimógenos y balas de goma, dominaron el estadio Juan Carmelo Zerrillo de La Plata. Una noche triste para el fútbol argentino.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
Esta noche se escribió una «página negra», en la historia del fútbol argentino. La represión de la policía de la provincia Buenos Aires, generó la suspensión de lo que debería haber sido una fiesta del deporte.
Como consecuencia de los excesos policiales, el encuentro entre Gimnasia y Esgrima La Plata y Boca Juniors, que arrancó como uno de los partidos más trascendentales de la fecha, solamente duró nueve minutos.
El partido fue oficialmente suspendido por incidentes en las inmediaciones del estadio y por los excesos de gases lacrimógenos y postas de goma. El árbitro Hernán Mastrángelo se vio obligado a dar por concluido el juego «por falta de garantías».
Las imágenes televisivas captaron a los técnicos «Pipo» Gorosito y Hugo Ibarra cubriéndose de los gases lacrimógenos. La situación en las tribunas y en las afueras del estadio fueron aún peores: represión policial, balas de goma y corridas.
Los planteles rápidamente se fueron a los vestuarios, mientras que varios hinchas del «Lobo» se metieron dentro del campo de juego, debido a que las puertas del Carmelo Zerillo no fueron abiertas.
Se especula que el origen de los incidentes se haya originado porque el club anfitrión, habría vendido más entradas de las habilitadas.





