
Roma.- Se le escapó Montecarlo y Madrid, pero en Roma dijo presente. El jugador más grande de la historia sobre polvo de ladrillo volvió a consagrarse campeón en un ATP 1000.
Es su decimo trofeo en dicho torneo, y también posee el record en los dos anteriores y en Roland Garros. Algo que es absolutamente descomunal.
Y a para hacerlo más épico, le ganó al número uno del mundo, Novak Djokovic, en un partido que no dio tregua.
Se llegó al tercer set, parecía que se le escapaba por la contundencia que el serbió se adjudicó la segunda manga, pero el español supo reponerse y ganó la final por 7-5 1-6 6-3.
Un dato significativo de las estadísticas es que el mallorquín ganó la pelea en los puntos cortos, entre uno y cuatro golpes. Un jugador que se caracteriza por armar cada jugada con paciencia, que sobrepasó por una diferencia de 14 puntos ganados por esa vía, marca a las claras el plan de juego con el que salió a jugar.
En líneas generales, la habilidad de Nadal para gestionar la adversidad, el tiempo, absorber potencia, ser paciente y golpear con decisión la pelota correcta le entregó otro gran título. Lo hizo con la derecha y siendo el primero en atacar en el punto.
Dos ATP 250 comienzan hoy. En Ginebra, Suiza, tendremos la posibilidad de volver a ver jugar al gran Roger Federer, Denis Shapovalov es el segundo preclasificado del torneo y el único argentino presente es Guido Pella que en su primer encuentro enfrentará a Fabio Fognini. Al momento se ha enfrentado en 4 oportunidades con 2 partidos ganados por cada uno.
El otro torneo se desarrolla en Lyon, Francia, los máximos favoritos son Dominic Thiem y Stefanos Tsitsipas, y el único argentino presente será Diego Schwartzman que espera rival del encuentro de los franceses Gasquet y Barrere.
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