
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- El horno no está para bollos. La frase que suelen usar los tucumanos para graficar el mal humor, tranquilamente podría utilizarse en este contexto, donde el gobierno de Juan Manzur decidió retroceder a fase tres en la provincia y obligar cerrar las puertas a los bares, restaurantes y gimnasios, por el brote de coronavirus en la provincia.

La nueva Cámara de Gastronómicos de Tucumán convocó a una protesta frente a la Casa de Gobierno para mostrar el descontento con la decisión del gobierno de Manzur, mientras el gobernador busca una agenda lo más lejos posible de su oficina: mientras se desarrollaba la manifestación, el mandatario tucumano se había trasladado hasta Los Ralos, al este tucumano, a visitar un hospital de campaña.
Los gastronómicos son los que peor van sorteando la crisis generada por la pandemia de coronavirus. El gobierno de Manzur ni siquiera los benefició con alguna eximición impositiva. Detrás de cada bar que cierra no sólo afecta al dueño, sino a los trabajadores, proveedores. Hay una larga cadena que se corta.
