
BEIRUT.- Germán Frechero, un argentino radicado en Líbano, se había quedado en su casa para trabajar modo home office ese día. Su casa dista a unos dos kilómetros del epicentro donde ocurrió la explosión del depósito de fuegos artificiales que conmovió al mundo.
Su esposa había salido con uno de los hijos del matrimonio. Hasta que no regresaron a casa, Germán no podía contener los nervios. Una vez que la familia se reunió sana y salva, recién empezaron a dar cuenta de lo que había ocurrido.
En una entrevista exclusiva vía Zoom con EL FEDERAL NOTICIAS, Germán descarta la posibilidad de un atentado y cuenta que las autoridades estiman que necesitarán unos 10 mil millones de dólares para reconstruir una ciudad muy golpeada por la crisis económica.
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