
SANTA FE.- Una nueva denuncia de supuestas irregularidades sumó la empresa Vicentin en las últimas horas al conocerse que la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), la acusó de haber emitido facturas apócrifas por un valor de $111,6 millones entre 2016 y 2019 para acceder a reintegros de IVA por exportaciones.
La denuncia penal por «aprovechamiento indebido de beneficios fiscales» fue presentada este viernes ante el Juzgado Federal de Reconquista, en el norte santafesino.
«La maniobra fraudulenta fue detectada durante una fiscalización realizada por la Afip sobre los reintegros de IVA por exportaciones de granos que fueron solicitados por Vicentin entre 2016 y 2019.
La operatoria denunciada consistía en utilizar, registrar y presentar facturas apócrifas millonarias generadas por 54 presuntos proveedores», detalla el comunicado dado a conocer este sábado por el organismo que encabeza Mercedes Marcó del Pont.
La presentación judicial sostiene que los comprobantes presentados para justificar los reintegros eran falsos, en tanto no denotaban actividad real. «Los 54 supuestos proveedores de Vicentin fueron incluidos en la base de usinas de comprobantes apócrifos», agrega.
Según la Afip, también se pudo determinar, entre otros elementos, que las sociedades utilizadas no poseían plantas de acopio de granos, no tenían capacidad económica ni financiera y no podían justificar el origen de la mercadería.
Esta denuncia se concreta poco después del fallido intento del gobierno de Alberto Fernández de intervenir la empresa cerealera, una de las más importantes del país. El gobierno también dio de baja el proyecto para expropiar Vicentin, luego de multitudinarias marchas para defender la propiedad privada.
Otra curiosidad del caso es que la AFIP kirchnerista no midió con la misma vara la deuda de Oil Combustibles, la empresa de Cristobal López que cobraba el impuesto a los combustibles a los clientes pero no depositaba esa recaudación en el organismo del Estado. Ahora, el Congreso le diseñó un traje a medida del empresario favorito de Cristina Kichner, para que ingrese en una moratoria.

