La campaña nacional de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica busca facilitar el diagnóstico temprano de la alergia alimentaria más frecuente en lactantes. Cómo solicitar una consulta virtual o presencial.
Redacción El Federal Noticias

BUENOS AIRES.- Llanto persistente, cólicos intensos, eccema en la piel, reflujo o la presencia de sangre en las heces son signos que suelen encender las alarmas en los padres de recién nacidos y lactantes. Aunque de manera aislada corresponden a múltiples causas, su reaparición constante representa la principal señal de alerta de la Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV), la manifestación de este tipo más recurrente en la infancia.
Para acortar los tiempos de diagnóstico y evitar complicaciones en el desarrollo infantil, la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) lanzó una campaña de detección precoz que brindará consultas gratuitas, tanto virtuales como presenciales, con especialistas de todo el país.
Casi uno de cada 100 niños en la Argentina desarrolla una alergia alimentaria, y la APLV representa un tercio de todos los casos reportados. Al ser síntomas inespecíficos, las familias suelen transitar un periplo de consultas médicas antes de dar con la causa concreta.
Cómo solicitar un turno gratuito
Los interesados deben ingresar al sitio oficial www.pedirturno.com.ar. Tras completar un breve cuestionario orientador sobre la sintomatología del bebé, la plataforma permite reservar un turno para ser atendido entre el lunes 7 y el viernes 11 de septiembre por médicos especialistas.
«Queremos facilitar el acceso a una evaluación especializada y promover un diagnóstico temprano y de certeza. Un diagnóstico oportuno permite identificar a quienes realmente necesitan tratamiento, evitando tanto el subdiagnóstico como el sobrediagnóstico», explicó la Dra. Silvana Monsell, médica pediatra, especialista en Alergia e Inmunología Clínica y presidenta de la AAAeIC.
Diagnóstico y tratamiento
La APLV se manifiesta inmediatamente después de la ingesta o varias horas y días más tarde, lo cual dificulta la correlación directa con la alimentación. Sin una intervención adecuada, la patología impacta de forma negativa en el crecimiento, el perfil nutricional y el descanso de la unidad familiar.
El abordaje médico consiste en excluir la proteína de la leche de vaca de la dieta del paciente:
Lactancia materna: Continúa como la principal recomendación. En estos casos, la madre lactante debe realizar una dieta de exclusión estricta bajo supervisión profesional.
Fórmulas medicamentosas: Si la lactancia no es posible, se recurre a leches de prescripción médica adaptadas. Muchas de ellas incorporan prebióticos y probióticos para modular la microbiota intestinal del lactante y equipararla a la de un niño sano.
