Barcelona.- Fue un milagro. Merecido, pero milagro al fin. En un partido que tuvo de todo, Barcelona derrotó al Sevilla 3 a 0 y se metió en la final de la Copa del Rey.
Después del partido jugado en Sevilla, nadie esperaba que el equipo liderado por Lionel Messi pudiera lograr lo que logró. Había perdido 2 a 0 en el Sanchez Pizjuan y venía jugando muy mal, pero el triunfo por liga ante el mismo rival y en la misma cancha encendieron esa luz de esperanza que todo equipo necesita a la hora de disputar un partido tan importante como el que se jugó hoy en el Campo Nou.
Barcelona salió decidido a llevarse por delante al Sevilla, no dejaba que el visitante se apodere de la pelota y a los 12 minutos ya le ganaba con el gol de Dembelé. El partido no cambió su tónica ese primer tiempo, lo que ilusionaba a todos los hinchas culés.
En el segundo tiempo las cosas empezaron a cambiar, Sevilla se empezó a animar un poquito y tuvo su gran oportunidad a los 73 minutos cuando tuvo un penal a su favor, que el argentino Lucas Ocampo falló. De ahí en más, Barcelona salió con todo a intentar igualar la serie, y aunque buscaba por todos lados y de todas formas, el segundo gol no llegaba, hasta que en el minuto 94 apareció Piqué para convertir el empate y mandar todo al alargue.
Con un Barcelona envalentonado y un Sevilla cabizbajo todo se inclinaba para que el equipo de Messi pudiera conseguir el pase a la final. En el minuto 5 del primer tiempo de alargue, Braitwhaite puso el 3 a 0 definitivo que llevó a Messi y compañía a jugar otra final donde espera al ganador del partido entre el Athletic Club de Bilbao y el Levante.
]]>
