El Merengue de Carlo Ancelotti se hizo fuerte y venció agónicamente a domicilio al Barcelona de Xavi.

El Barcelona sorprendió desde la plantilla previa. Xavi enlistó a un 11 poco convencional, con un 3-4-2-1 que tuvo a Joao Cancelo prácticamente como extremo derecho y a Alex Balde por la otra banda. El intercambio de posiciones, el aprovechamiento de espacios y la constante superioridad numérica en los sectores por donde pasaba la pelota, llevó al Barsa a desarrollar un monólogo en el primer tiempo: el Real Madrid, inferior, rápidamente entendió que no había lugar para la presión alta, sino para el bloque bajo en 5-3-2.
A partir de ahí, el Barcelona, con Ilkay Gündogan y Gavi compartiendo el mediocampo, y Fermín López entre líneas junto a Joao Félix, hizo lo que quizo. Tanto es así que golpeó rápido, con una jugada sucia, la cual aprovechó muy bien Gundo para quedar mano a mano con Kepa. Las estadísticas no terminan reflejando la amplia superioridad del Culé en los primeros 45′, siendo protagonista, asentado en campo merengue y guardándose en un bolsillo a Vinicius (jugó más para la tribuna que para sus compañeros), Rodrygo (desaparecido) y Bellingham.

Pero si de algo ha gozado el Real Madrid en este inicio de la temporada es de la jerarquía del joven volante inglés para destrabar partidos en los cuales la Casa Blanca no dominó. Con la incorporación del ex Dortmund, el DT se vio obligado a mover fichas para disponer de un equipo que lo abastezca y del cual se alimente. Y, si bien están todavía en la etapa de consolidación, la jerarquía de Jude alcanza y sobra para mirar a todos desde arriba, en España y en Europa.
Con el 1-1 en el marcador, y aún con 20′ por jugar, el partido entró en un bache que solo la jerarquía individual pudo romper. Los cambios no resucitaron a un Barcelona ya sin la velocidad, la precisión y el ingenio del PT (ingresaron Lewandowski, Yamal, Raphinha y Oriol Romeu), mientras que los de Carletto sumaron peldaños para la construcción de la victoria (entraron Luka y Camavinga -gran nivel- y Joselu). Y aunque parecía que ambos terminarían jugando para el Girona (con el empate, seguía líder), Bellingham, que también tiene la cuota de suerte necesaria, sentenció la victoria en el cierre.
Comenzó dominando, llegando y ganando el Barcelona. Pero la falta de efectividad, la introducción de Modric al partido y el nivel ascendente de Bellingham terminaron inclinando la balanza para el Real Madrid. Un 2-1 que deja a la Casa Blanca en la cima de la Liga y confirma el estado de gracia de Jude en sus primeros partidos como futbolista del Merengue.
