La Asamblea Legislativa buscó proteger los derechos de los niños y adolescentes ante matrimonios forzados.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BOLIVIA.- La Asamblea Legislativa aprobó una ley que reformula el Código de Familia, prohíbe el matrimonio y la unión libre con menores de 18 años, una práctica que prevaleció durante muchos años en Bolivia, y que expone a adolescentes y niños a posibles violaciones a sus derechos, incluido el matrimonio forzado.
La ley responde a recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), modifica la excepción legal del Código de Familia que permitía que menores de 18 años contrajeran matrimonio con autorización de sus tutores o mediante una orden judicial.
En uno de sus artículos, la nueva ley señala que “la persona podrá constituir libremente matrimonio o unión libre, una vez cumplida la mayoría de edad”. La mayoría de edad en Bolivia es a los 18 años.
También señala: “El matrimonio o la unión libre entre personas menores a la edad requerida, es nulo de pleno derecho y no puede convalidarse bajo ninguna circunstancia”.
La diputada Betty Yañiquez expresó: “Con la ley se busca garantizar que esta población vulnerable viva plenamente su niñez, sin ser forzada a casarse por decisión de adultos o mediante orden judicial”.
La Cámara de Diputados aprobó el miércoles la ley, cuatro meses después de que lo hiciera la Cámara de Senadores. Se tiene previsto que el presidente Luis Arce promulgue la medida en las próximas horas.
La Defensoría del Pueblo presentó el año pasado un informe en el que se reveló que entre 2014 y 2023, el Estado registró 487 matrimonios de niñas de entre 12 y 15 años, y 4.804 enlaces de adolescentes de 16 a 17 años, todos con el consentimiento de los padres de las menores.
El proyecto de ley fue propuesto por la senadora Virginia Velasco con el apoyo de varias organizaciones de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales.
La asesora legal de la ONG Igualdad Ya, Mónica Bayá señaló: “El matrimonio infantil en Bolivia ha sido normalizado desde hace mucho tiempo, a menudo justificado como una práctica cultural o una forma de afrontar la pobreza. Con esta ley, el Estado finalmente lo reconoce como una forma de violencia que viola los derechos de las niñas y adolescentes”.


