Alina Fernández Revuelta habló sobre su vínculo con el dictador cubano, y sobre su salida de la isla.
Hugo Roldán
El Federal Noticias
BUENOS AIRES.- Durante el fin de semana en el canal de cable TN, le realizaron un un reportaje a Alina Fernández Revuelta, quién expresó: “Que Fidel Castro sea mi padre, es un peso muy grande. Yo creo que es una lápida de por vida”.
Alina resume una vida atravesada por la tensión entre lo personal y lo político. Hija biológica del líder de la Revolución Cubana , construyó con los años una mirada crítica sobre el régimen, y aseguró que “la revolución fue derrotada por la realidad”.
Durante su infancia, la identidad de su padre fue un secreto a voces. “Tenía poco más de diez años cuando supe que Fidel Castro era mi padre”; aunque admitió que “no fue una gran sorpresa”. La confirmación llegó en un entorno donde, según describió, “era el secreto del payaso porque todo el círculo lo sabía”.
El vínculo nunca se consolidó. “Ese vínculo nunca se construyó… tenía, yo diría, ataques de paternidad de vez en cuando”, afirmó. Incluso lo definió como una figura distante, con rasgos de personalidad complejos: “Estamos hablando de una personalidad evidentemente narcisista”.

Su incomodidad con la vida en Cuba creció desde joven. “Nosotros estábamos obligados a ir a trabajar en el campo”, señaló sobre una experiencia que marcó su visión del sistema. Con el tiempo, comenzó a denunciar lo que consideraba abusos: “Empecé a hacer denuncias de cosas espantosas”. Esa decisión le generó temor: “Sí, sentí mucho miedo”.
Logró escapar con una identidad falsa: “Se pudo falsificar un pasaporte y yo me fui con la identidad de ella”. El exilio implicó pérdidas profundas: “Perdí mi país, perdí mi patria”.
Años después, dejó una reflexión sobre el futuro: “En la Cuba del futuro necesitamos protección para las víctimas… y también para que los victimarios, tengan la oportunidad de arrepentirse”.
