Leonardo «Tapera» Avendaño fue acusado de quedarse con dinero de beneficiario de planes sociales.

LA PAMPA.- Un nuevo escándalo político sacude al oficialismo de La Pampa. El diputado provincial Leonardo «Tapera» Avendaño, dirigente del Movimiento Evita, fue denunciado por beneficiario de planes sociales por irregularidades. Hasta ahora, la Justicia no actuó de oficio ante la repercusión mediática del caso.
Guadalupe Alvarado es una de las denunciantes. Dijo que desde la cúpula del Movimiento Evita le retenían parte de los ingresos correspondientes al plan «Potenciar Trabajo», del que nunca recibió ninguna capacitación. Además, la obligaban a vender productos panificados y tenía que rendir 6000 pesos por semana.
Alvarado es madre soltera. Reparte su tiempo entre su trabajo como empleada doméstica y su último año para recibirse de docente. También da clases particulares. A ella también la golpea la inflación y donde no hay dinero que alcance. Desde el año pasado se sumó al «potenciar trabajo» pero en realidad la hacían trabajar para la campaña de Leonardo Avendaño.
La inclusión en el potenciar trabajo sólo fue una ilusión. En realidad la hacían ir a una sede del Movimiento Evita, en la calle Allan Kardec al 1700 donde le daban pizzetas y productos de panadería y ella tenía que rendir 6000 pesos semanales. «En esa sede quienes manejaban todo eran Adriana Fraile y una persona llamada Pamela. También estaba Tapera Avendaño», dijo a El Diario, de La Pampa.
Luego explicó que quienes participaban de la venta (los que pertenecían al plan Potenciar Trabajo) tenían que ir y firmar la planilla todos los días. «Teníamos que pasar a buscar los productos todos los días. Y tengo el freezer lleno de pizzetas», afirmó.
Como Guadalupe no salía a vender esos productos, usaba el dinero que recibía de dar clases particulares para cumplir con el pago semanal al Movimiento Evita.
La mujer también dijo que iba a las marchas por las bolsas que entregaban. «Daban yerba, azúcar, masitas, productos. Era suculenta esa bolsa», recordó.
Esa bolsa se entregaba en la sede de la CGT, antes de las movilizaciones. «Me anotaban, me daban la casaca y yo recibía la bolsa de comida», contó.
Aunque aseguró que fue peronista «toda la vida», estos manejos no le gustaron: «creo que los planes tienen que servir un tiempo. No pasar de generación en generación. Y capacitarte en algo, no esto», reflexionó Guadalupe.
Otro caso
Jorge Gómez, vecino de Villa del Parque, fue entrevistado por TN. Allí contó que el cuñado de Avendaño, Mario Tomaso, se quedaba con la mitad de los planes que perciben sus hijos.
Los hijos de Gómez trabajan en un centro comunitario administrado por el Movimiento Evita, están inscriptos en el Potenciar Trabajo, y deben hacer una contraprestación de cinco días a la semana.
Las denuncias contra una de las principales organizaciones sociales, que a nivel nacional tiene al funcionario Emilio Pérsico como uno de los líderes, se da unos días después que la vicepresidenta pidiera que el Estado se hiciera cargo del festival de planes sociales que andan dando vueltas.
Desde el Movimiento Evita anticiparon que se van a convertir en un partido político y que serán el sostén del presidente Alberto Fernández.
