
La policía bonaerense ya no oculta su bronca con la conducción política de la provincia que encabeza Axel Kicillof. Maltratados y ninguneados por el kirchnerismo desde el comienzo de la gestión, los «azules» se revelaron y el reclamo salarial también puso sobre la mesa esa situación de desamparo inocultable.
La protesta de la mayor fuerza de seguridad en la Argentina aumentó este martes, pese a que el gobierno de Axel Kicillof prometió a primera una aumento salarial del 30 por ciento.

En casi todos los municipios del conurbano se observan piquetes policiales que exponen los reclamos de los agentes. Uno de los ejes principales de las manifestaciones del personal en actividad, con sus uniformes y armas reglamentarias, pasa por la zona conocida como Puente 12, en La Matanza, donde el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, instaló hace un tiempo su puesto de comando diario.
Allí, ese funcionario y los máximos jefes policiales buscan conseguir un diálogo con representantes de los agentes, pero aún no tuvieron éxito claramente porque la propuesta es insuficiente.
Berni rechazó la renuncia presentada por el jefe de la policía bonaerense, comisario Daniel García, luego que este fuese rechazado como interlocutor válido por los manifestantes.

Voceros policiales y gubernamentales manifestaron que la seguridad ciudadana no quedó perjudicada por esta medida de protesta, pero en todos los lugares de concentración de uniformados se pueden visualizar patrulleros que no cumplen con sus tareas.
Esta situación se produce en momentos en que el delito golpea fuerte en el conurbano, con la inseguridad transformada en la mayor preocupación de los vecinos en esta época de cuarentena.
También tras conocerse un ambicioso plan de inversión en seguridad pública anunciado por el presidente Alberto Fernández que dispuso para la provincia 38 mil millones de pesos en patrulleros, cámaras, reformas en las comisarías y presencia de fuerzas federales pero sin una palabra de uniformes y mejoras salariales para los agentes provinciales.

«No tenemos móviles»; «Hace veinte años que no le dan pelota a la seguridad», «¿Por qué hay playa para repartir IFE y para nosotros no?» fueron la quejas que escuchó, entre gritos, el jefe de la Policía de Buenos Aires. Durante la madrugada, un integrante de la cúpula policial había intentado un diálogo con quienes se concentraron frente a la gobernación y fue golpeado por quienes protestaban allí.
Los policías bonaerenses exigen un aumento del suplemento salarial conocido como Compensación por Recargo de Servicio (las llamadas horas Cores, tiempo adicional que cumplen los agentes en su día de servicio) que tiene un valor, según los agentes, de 40 pesos. Piden que se eleve a 189 pesos.

Fotos y fuente La Nación
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